No confunda la tristeza con la depresión

by salud on 30/12/2015

in Psicologia - Psiquiatria,Vida7

 

No confunda la tristeza con la depresión

Los síntomas de un trastorno depresivo suelen confundirse con una etapa de tristeza. Conozca las causas y determine: ¿cayó en una depresión o simplemente está triste?

elespectador.com

Pérdida de interés, disminución del apetito, cansancio, llanto, desesperanza, insomnio, son algunos de los síntomas que presenta aquella persona que sufre de un trastorno depresivo. Indicios comunes hoy en día, donde según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cuatro personas puede presentar este cuadro en algún momento de su vida.

Pero cuidado, no confunda la enfermedad con la emoción. La tristeza, por su parte, es un estado emocional natural del ser humano. Una etapa que se debe asumir, trabajar y no medicar. Algunos especialistas afirman que los colombianos hacen mal uso de los antidepresivos y los consumen sin llegar a necesitarlos.

“La sutil línea entre tengo una depresión y estoy triste, hace muy difícil que las personas comprendan en qué situación están. Hoy en día la gente dice: tengo depre. Una palabra que ha tomado un uso muy folclórico que a veces ni siquiera alude a la tristeza, sino al aburrimiento”, explica la sicóloga, Ana María Gálvez.

Por su parte el siquiatra con master en sicoanálisis, Lucio David González muestra su preocupación: “La gente tiende a confundir depresión con tristeza.  Algunas personas deben entender la diferencia entre decir estoy deprimido o estoy triste. Puede que alguien esté triste y se vaya un día de la casa porque no quiere ver a nadie, o que el niño se vuelva solitario en el colegio y empiece a sacar malas notas, pero no significa que tenga un trastorno. Para mí, hay un sobrediagnóstico depresivo que no está. Como siquiatra me he encontrado con gente que me pide que les recete algún antidepresivo en la cafetería. Otro punto importante, pues los antidepresivos deben ser recetados por un especialista, no se deben consumir porque se los recomendó un amigo o los vio en televisión”.

Héctor Chávez, sicoanalista doctorado en Buenos Aires, asegura que otra de las causas por las cuales se da esta confusión es por la desinformación: “muchas veces en los medios de comunicación, se habla arbitrariamente de conceptos como la depresión y la bipolaridad, así que la gente tiende a aplicarlos de la misma forma. Desde el sicoanálisis cuando alguien pierde algo, presenta un episodio de ‘melancolía’, como lo llamaba Freud; sin embargo, hoy en día hasta la tristeza se encasilla y se habla de otros trastornos”.

Desde su especialidad, Chávez explica que la tristeza y la melancolía son más comunes en la actualidad debido a la influencia de la sociedad, la violencia y la desigualdad en un país como Colombia. “El sistema ha vendido un ideal de felicidad, donde la persona quiere encajar. Las mujeres quieren tener el cuerpo de tal modelo y el hombre el carro de aquel actor. Además de los conflictos que se presentan en un país como el nuestro, el ser humano se enfrenta a los ideales impuestos y a sus carencias, lo que hace ineludiblemente que aumente la sensación de angustia e infelicidad”.

Entre los estudios que demuestran el aumento depresión como un trastorno mental, se encuentra el de la Organización Panamericana de la Salud, que asegura que para el 2020 la depresión será la segunda dolencia más frecuente y la primera causa de ausentismo laboral y escolar en los países desarrollados. Según Rodrigo Córdoba, presidente de la Asociación de Psiquiatría en América Latina, asegura que Colombia cuenta con tres estudios de salud mental que han arrojado como resultado que cuatro de cada diez colombianos han tenido, tienen o tendrán algún tipo de enfermedad mental.

Lo primero que debe saber para detectar una depresión, es que ésta dura como mínimo dos semanas. Días en los cuales los síntomas persisten y pueden llegar a alterar la vida laboral o estudiantil. Las causas varían de una persona a otra, sin embargo todas tienen algo en común: un duelo. Así lo explica Lucio David González: “Para entender las causas de una depresión hay que conocer su origen. Este trastorno lo primero que nos indica es que el paciente perdió algo. La depresión es entre dos: entre algo que tuve y perdí. Si el amor que se le tiene al objeto amado es muy grande, la depresión también va a serlo”.

Ya sea un objeto material: un carro o una casa; o a una persona: una muerte o un divorcio. Un duelo reprimido, por ejemplo, dará como resultado un episodio depresivo sin un aparente motivo, “a veces uno trata a pacientes que han perdido a su hijo y lo van a visitar todos los días, luego cada ocho días y los tratas a los tres años y están bien. En el caso de aquella persona que no lo acepta, que no va al cementerio, a los dos o tres años, presenta una depresión sin causas aparentes”, cuenta el especialista.

En ocasiones es difícil encontrar la raíz de un evento depresivo, sin embargo, si se indaga correctamente al paciente, siempre se encontrará la razón. Se le debe preguntar por su vida y comprender qué es lo que perdió o está perdiendo.

Hay dos tipos de depresiones: aguda y crónica. Una depresión aguda es aquella que dura poco tiempo y la crónica que puede llegar a durar años. Además de ello, se pueden distinguir tres estados del trastorno según González: “Cuando se habla de una depresión leve las personas no se aíslan tanto, van al trabajo pero se les ve muy tristes, cansados. Las depresiones moderadas son un poco más complicadas, sin embargo, el paciente generalmente accede a recibir terapia. Si es de carácter grave, el trastorno puede generar peligros a nivel laboral o a nivel social. Estos son casos de sumo cuidado pues se puede presentar una inclinación suicida”.

Existen diferentes curas para tratar una depresión: la farmacoterapia y la sicoterapia. La primera, como su nombre lo indica, es cuando el paciente empieza a recibir un tratamiento con antidepresivos que actúan a nivel químico en su cerebro. Generalmente este tipo de medicamentos tardan un mes en mostrar resultados. “Respecto a los antidepresivos hay muchos mitos, entre ellos que pueden causar adicción y que tienen efectos adversos. Todo eso depende del paciente y de lo que se le suministre. En general todos tienen efectos adversos. Pueden producir gastritis, dolor de cabeza, náuseas, mareos, temblor en las manos. Los más raros pueden producir alteraciones en la sangre, hígado, corazón. De 100 personas solo un 5% tiene estos efectos. La mayoría no los presenta”, explica el siquiatra.

La otra opción radica en recibir sicoterapia de la mano de un experto. A nivel terapéutico hay dos formas de afrontar un duelo. La primera, la más difícil y a su vez, más efectiva, consiste en despedirse poco a poco del objeto perdido: “no se trata de olvidarlo o mandar a una persona a Europa, se trata de que el paciente poco a poco elabore la perdida, que hable del objeto. Parecido a un velorio, donde se empieza a reconocer su ausencia”, aclara González. También se puede realizar a través de un trabajo a nivel lingüístico, donde la persona se da ánimo y dice: soy capaz, soy inteligente, tengo que salir adelante.

Tratar a una persona que se encuentra deprimida, no es fácil. En el caso de que no quiera recibir ningún tipo de ayuda psicológica, es ideal que acuda a los terapeutas naturales: sus amigos. “Al deprimido no hay que decirle nada, ni recordarle que en el mundo hay más gente que sufre. Solamente hay que acompañarlo y escucharlo”, recomienda la sicóloga Ana María Gálvez.

La tristeza es un mecanismo de defensa de la especie humana para ‘recargar baterías’ después de un momento difícil en la vida. “Cuando uno pierde algo, se siente abatido y sin fuerzas, es normal. Antes de recurrir a los fármacos o de creer que el problema es más grande de lo que parece, hay que masticar muy bien el proceso y eso implica un poco de trabajo”, puntualiza González.

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