La depresión [5-2-16]

by salud on 05/02/2016

in Psicologia - Psiquiatria,Vida7

 

La depresión

A simple vista parecería fácil reconocer una depresión: tristeza, insomnio, dificultad para la concentración, deseos de no querer hacer los deberes cotidianos, ideas de suicidio. Si te presentas al médico con esta sintomatología lo más seguro es que te diagnostique una depresión

En los últimos diez años se ha demostrado que la depresión incide y cambia la anatomía de nuestro cuerpo. Una situación de estrés permanente, o incluso solo imaginada puede cambiar el volumen de nuestro cerebro y del hipocampo en más de un 10% por ciento.  Estos cambios no se dan por la edad: eso ocurre por culpa de la depresión, esta es una enfermedad muy grave que puede afectar a cualquier edad, si bien es cierto que tiende a afectar más a las mujeres pero también afecta al sexo masculino en una proporción muy considerable.

Durante muchos siglos se ha visto a la depresión bajo una lupa de romanticismo, se le ha ligado a la creatividad, la profundidad, la moral, en parte, lo hemos hecho porque no la controlamos demasiado bien, si realmente lográramos prevenir la depresión, si dispusiéramos de mejores tratamientos, probablemente nuestra manera de considerar la depresión cambiaría.

Para el Dr. Peter D Kramer, quizá el psiquiatra más conocido en los Estados Unidos, la depresión no es específica de los seres humanos y se han estudiado modelos en ratones o monos que se parecen mucho a la depresión que se da en los humanos. Parece que la depresión es en 40 por ciento genética, y el 60 por ciento restante se deriva del ambiente. En la vida del hombre hay grandes problemas que generan depresión, como los abusos sexuales en la infancia, o el abandono, o circunstancias familiares difíciles.

A simple vista, parecería fácil reconocer una depresión: tristeza, insomnio, dificultad para la concentración, deseos de no querer hacer los deberes cotidianos, ideas de suicidio. Si te presentas al médico con esta sintomatología lo más seguro es que te diagnostique una depresión.

Para un médico, decidir si su paciente está deprimido o si simplemente está pasando por una mala racha no es fácil. Tomando únicamente el testimonio del paciente, la interpretación se puede prestar a errores, y un tratamiento farmacológico o terapéutico correcto dependerá de la correcta apreciación del médico.

Las nuevas tecnologías de neuroimágenes son una ayuda nada despreciables para la psiquiatría, las últimas investigaciones demuestran que la depresión también provoca irregularidades en la anatomía del cerebro, y estas anomalías son marcadores biológicos que ayudan a los médicos en el diagnóstico. Así como una inflamación del hígado indica que el paciente tiene una hepatitis, unas alteraciones en la forma del hipocampo o de la corteza pre frontal indican que se trata de un cuadro depresivo.

El hipocampo tiene una función clave en la regulación del estrés y el estrés está íntimamente ligado a la depresión. Cuando se da una situación estresante que se prolonga en el tiempo se da una sobreproducción de unas hormonas que dañan las células cerebrales, particularmente las del hipocampo. Estas neuronas se debilitan y se aíslan, ya que pierden conectividad con otras neuronas. Un hipocampo atrofiado y desconectado no es capaz de frenar una respuesta al estrés cuando, en condiciones normales, ésta sería su función.

Cuando el cerebro sufre una depresión se vuelve más vulnerable a los factores externos. Además en un cerebro enfermo de depresión no se da el proceso normar de regeneración y reparación de las células dañadas. Lo mismo le sucede al resto del cuerpo, la recuperación de cualquier enfermedad es lenta y existe una gran posibilidad de recaída, su sistema inmunológico ha sido afectado y no contribuye a la recuperación rápida del paciente.

Los efectos de la depresión parecen ser enormes y los indicadores biológicos de la enfermedad parecen estar en todas partes, la depresión afecta gravemente el corazón y los vasos sanguíneos. Si usted tiene un infarto al miocardio, y está deprimido, la depresión se convertirá en su peor enemigo porque puede darle una severa arritmia o un nuevo infarto, los que podrían causarle la muerte.

Las investigaciones llevadas a cabo en diferentes partes del mundo confirman que las personas que sufren depresión tienen hasta seis veces más posibilidades de padecer una enfermedad cardiaca que las personas que no sufren depresión.

Las mujeres que sufren depresión sus hormonas sufren anomalías, sus huesos tienen menos calcio, en sangre se pueden detectar alteraciones en sus plaquetas. Todas estas alteraciones apuntan a un notable deterioro de la salud y la posibilidad de que se instauren dolencias permanentes. La depresión es pues una enfermedad multisistémica, es decir que afecta diferentes órganos y por lo tanto debe dársele la atención que se merece.

Es necesario que vayamos erradicando la idea de que la depresión solo es un estado de tristeza y que pronto pasará, que es una enfermedad que la sufren solo las mujeres y los hombres débiles, la depresión es una enfermedad que puede afectar a cualquier edad, a cualquier sexo, a cualquier raza con las consecuencias antes señaladas.

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, en el mundo hay 340 millones de personas deprimidas. Esta enfermedad provoca ochocientos suicidios diarios. La OMS pronostica que la depresión será la segunda causa de pérdida de más años de vida saludable en el año 2020, solo superada por las enfermedades cardiovasculares.

Nuestro organismo tiene muchos caminos para llegar a desarrollar desórdenes del humor, pero parece que el más determinante es el de las hormonas del estrés. Las neuronas sucumben fácilmente a su desbastador efecto. Los medicamentos que actualmente existen consiguen evitar la producción de estas hormonas, pero también tienen consecuencias negativas: anulan la capacidad para reaccionar rápidamente ante una situación de peligro.

En el futuro se tratará de regular los efectos de las hormonas del estrés con ingeniería genética. Se está tratando de fabricar medicamentos que sólo incidan en los efectos negativos. De momento se está en la fase inicial de las investigaciones. La base de todo está en los genes que producen sustancias neuroprotectoras.

El tratamiento de la depresión probablemente debería tener una doble vía o un camino de ida y vuelta: una modificación fisiológica podría ayudar a prevenir disfunciones anímicas o cognitivas, pero aprender a ver el mundo de otro modo o mejorar el ambiente externo también podría influir en esas disfunciones fisiológicas.

No se sabe por qué unos niños tienen más capacidad que otros para resistir los traumas, incluso traumas muy fuertes o situaciones muy duras. Si descubriéramos los factores biológicos o psicológicos que establecen esas diferencias y se encontraran esos factores protectores, se encontraría la solución a muchos problemas, entre ellos, posiblemente, el de la depresión.

 

Comments on this entry are closed.

Previous post:

Next post:


Estadisticas