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Vascular

 

La combinación de depresión y enfermedad cardiaca podría aumentar las probabilidades de muerte

Un estudio encuentra que, en conjunto, aumentan cuatro veces el riesgo de morir por ataque cardiaco o accidente cerebrovascular

Las personas que padecen tanto de enfermedad cardiaca como de depresión podrían ser mucho más propensas a morir que las que sufren de sólo una de las afecciones, o de ninguna, muestra un estudio reciente.

Los investigadores analizaron datos de casi 6,000 adultos de mediana edad en Inglaterra cuya salud mental y física se monitorizó durante un promedio de cinco años y medio como parte de un estudio que observaba cómo los factores sociales y económicos afectan la salud a largo plazo.

En general, alrededor del quince por ciento de los participantes tenían depresión. El veinte por ciento de los que padecían de una enfermedad cardiaca tenían depresión, frente a catorce por ciento de los que no sufrían del corazón.

De las 170 muertes ocurridas durante el periodo de monitorización, 47 fueron causadas por un ataque cardiaco o accidente cerebrovascular. En comparación con las personas que no sufrían de ninguna de las dos enfermedades, los que tenían solamente enfermedad cardiaca coronaria tenían 67 por ciento más probabilidades de morir por todas las causas, mientras que las que tenían solamente depresión eran el doble de propensos de morir.

Las personas que tenían enfermedad cardiaca y depresión eran casi cinco veces más propensas a morir que las que estaban en buena salud física y mental.

Tras tomar en cuenta una variedad de factores, los investigadores concluyeron que la combinación de depresión y enfermedad cardiaca triplica el riesgo de muerte por todas las causas, y cuadruplica el riesgo de muerte por enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular.

El estudio aparece en la edición en línea del 16 de septiembre de la revista Heart.

 

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El corazón de los hombres envejece de forma distinta al de las mujeres

Esta es la principal conclusión de un estudio que analiza los cambios en el ventrículo izquierdo del corazón a lo largo de diez años.

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Al igual que el resto del organismo, nuestro corazón también envejece con el paso de los años, y estos cambios pueden asociarse a un mayor riesgo de fallo cardiaco. Para los científicos, conocer cómo se produce este envejecimiento es importante, pues nos puede ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares que, según la Organización Mundial de la Salud, son la principal causa de muerte en todo el mundo.

Con este objetivo, un equipo de la Universidad Johns Hopkins ha estudiado las imágenes de resonancia magnética de los corazones de más de 3.000 personas de 54 a 94 años a lo largo de una década. De esta forma, se han obtenido datos muy valiosos que muestran cómo cambia el corazón de hombres y mujeres a lo largo del tiempo.

Uno de los resultantes más sorprendentes del estudio revela que, si bien el volumen del ventrículo izquierdo desciende con la edad en ambos sexos, su masa aumenta en hombres y desciende ligeramente en las mujeres. Es decir, con la edad, el músculo que rodea al ventrículo izquierdo de los hombres tiende a hacerse más grande y denso, mientras que el de las mujeres mantiene su tamaño o, incluso, encoje.

¿Qué significa esto? El ventrículo izquierdo es la parte del corazón que bombea sangre a todo nuestro organismo, y por tanto su forma y tamaño influyen en el esfuerzo que tendrá que realizar para llevar a cabo su cometido. “Un músculo más voluminoso y un ventrículo más pequeño predicen un alto riesgo de fallo cardíaco relacionado con la edad. Sin embargo, según las variaciones observadas, hombres y mujeres pueden desarrollar la enfermedad por razones diferentes”, explica John Eng, uno de los autores de este estudio que se publica en la revista Radiology.

Si bien es necesario realizar más estudios para averiguar el porqué de estas diferencias entre hombres y mujeres, los resultados sugieren que es necesario personalizar los tratamientos y considerar las diferencias entre sexos a la hora de realizar un diagnóstico.

Por otro lado, el estudio confirma la importancia de la presión arterial y de la dieta para una correcta salud cardiaca, pues el aumento de la masa del ventrículo izquierdo también estuvo relacionado con mayor presión arterial e índice de masa corporal y se asociaba negativamente con el colesterol HDL (el llamado “colesterol bueno”).

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Más evidencia de que el trabajo en turnos podría aumentar los riesgos cardiacos

La revisión halló que las probabilidades de problemas aumentaban más para los que trabajaban de noche

Por Steven Reinberg – healthfinder.gov

Las personas que trabajan turnos de tarde, turnos irregulares, turnos de noche y turnos rotatorios están en mayor riesgo de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular (ACV), halla una revisión reciente.

La mejor forma de reducir el riesgo de ataque cardiaco y ACV asociado con el trabajo en turnos es mantener bajo control los factores de riesgo usuales, como la presión arterial, el colesterol, el peso y la diabetes, señalan expertos.

“Dado lo común que es el trabajo en turnos en los países modernos industrializados, y las naciones en vías de industrialización, muchos ataques cardiacos y ACV probablemente se puedan atribuir de forma directa a los efectos del trabajo en turnos”, apuntó el investigador líder, el Dr. Daniel Hackman, farmacólogo clínico del Centro de Investigación en Prevención del Accidente Cerebrovascular y la Ateroesclerosis en Londres, Ontario, Canadá.

Las empresas y los empleados deben tener este problema en cuenta, al igual que los médicos y otros que trabajan en turnos, apuntó.

“Los trabajadores en turnos deben recibir una evaluación y prevención de los factores de riesgo cardiovasculares, y esto debe ser continuo y regular”, añadió Hackman.

Se debe prestar atención particular a todos los factores de riesgo que podrían ser empeorados por el trabajo en turnos, como la presión arterial, el colesterol y la diabetes, anotó.

“Dado que ahora tenemos una sociedad activa las 24 horas del día, los 7 días de la semana, no es probable que esto desaparezca pronto”, apuntó Hackman.

El informe aparece en la edición en línea del 26 de julio en la revista BMJ.

Para observar la conexión entre el ataque cardiaco, el ACV y el trabajo en turnos, el grupo de Hackman analizó 34 estudios que incluían a más de dos millones de personas.

Este proceso de reunir resultados de distintos estudios se conoce como metaanálisis, y es utilizado por los investigadores para descubrir patrones que son constantes en una población muy grande.

Entre las personas en esos estudios, más de 17,000 tuvieron algún tipo de problema cardiovascular. Más de 6,500 tuvieron ataques cardiacos y casi 1,900 tuvieron accidentes cerebrovasculares, mostraron los investigadores.

El equipo de Hackman halló que los trabajadores en turnos tenían casi 25 por ciento más riesgo de sufrir un problema cardiovascular, 23 por ciento más riesgo de ataque cardiaco y 5 por ciento más riesgo de ACV en comparación con los que no trabajaban en turnos.

Las personas que trabajaban en turnos nocturnos tenían el riesgo más alto de un evento coronario (41 por ciento), añadieron.

Aunque los aumentos en el riesgo son pequeños, dado que tantas personas son trabajadores en turnos, el número que está en riesgo es sustancial, explicaron los investigadores.

En Canadá, por ejemplo, casi el 33 por ciento de los trabajadores trabajaban en turnos en 2008-2009. En total, durante ese periodo, el 7 por ciento de los ataques cardiacos, el 7 por ciento de todos los eventos coronarios y casi el 2 por ciento de los ACV se pudieron atribuir al trabajo en turnos, anotaron los investigadores.

Aunque ese tipo de estudio puede mostrar una asociación entre dos factores, no puede probar una relación causal.

El Dr. Gregg Fonarow, profesor de medicina cardiovascular de la Universidad de California, en Los Ángeles, dijo que “varios estudios anteriores han sugerido que trabajar fuera del horario diurno regular se podría asociar con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares y ACV”.

Este nuevo estudio halla que el trabajo en turnos se asocia con un mayor riesgo de eventos coronarios y ACV, anotó. Pero no se observó un aumento en la mortalidad por todas las causas relacionado con el trabajo en turnos.

“Aunque el aumento en el riesgo cardiovascular fue modesto, dado que hasta 15 millones de estadounidenses trabajan a tiempo completo en el turno de tarde, el turno de noche u otros horarios irregulares, estos hallazgos podrían tener importantes implicaciones de salud pública”, advirtió Fonarow.

“Los individuos con estos tipos de horarios laborales deben reconocer el aumento potencial en el riesgo de eventos cardiovasculares y ACV, y tomar medidas proactivas para mejorar su salud cardiovascular”, añadió.

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El colesterol `bueno´ no siempre es tan bueno

La apolipoproteína C-III (apoC-III) es una pequeña molécula que a veces se encuentra en la superficie del HDL, conocido como `colesterol bueno´. Ahora, un estudio publicado en la revista Journal of the American Heart Association, revela que esta proteína podría incrementar el riesgo de padecer enfermedades coronarias.

Teóricamente, los altos niveles de colesterol HDL indican una baja incidencia de enfermedades coronarias. Sin embargo, los ensayos con fármacos que incrementan los niveles de esta sustancia en la sangre no resultan en la disminución del riesgo de padecer estas enfermedades que sería de esperar. Una de las posibles explicaciones a estos resultados es que el HDL contenga dos tipos de componentes: unos protectores y otros que ejerzan el efecto contrario.

Para probar la hipótesis, los investigadores, de la Universidad de Harvard (EEUU), examinaron los efectos de la presencia o ausencia de la ApoC-III en el `colesterol bueno´. Los datos, procedentes de muestras de sangre de más de 30.000 personas a las que se realizó un seguimiento sanitario durante 14 años, revelaron que, efectivamente, el HDL se puede dividir en dos subtipos. En el caso del subtipo con presencia de ApoC-III en su superficie, el riesgo de sufrir enfermedades coronarias no solo no disminuye, sino que aumenta.

Los autores sugieren que, a la vista de estos resultados, los análisis de sangre deberían ir más allá de la mera identificación del `colesterol bueno´, ya que conocer la presencia de estos subtipos de HDL permite predecir con mayor exactitud el riesgo real de padecer enfermedades coronarias. Además, “reducir el colesterol HDL con ApoC-III en los fármacos servirá para aumentar su eficacia”, ha añadido Majken K. Jensen, uno de los autores de la investigación.

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Tener coche y televisión es malo para el corazón

Practicar ejercicio físico regularmente durante el tiempo libre o en el trabajo reduce hasta un 14% el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, según concluye un estudio que publica la revista European Heart Journal. Los autores concluyen también que las personas que poseen un coche y un televisor son más propensas a sufrir enfermedades cardiovasculares.

Los datos empleados en la investigación proceden de cerca de 25.000 individuos de 52 países de los cinco continentes. El estilo de vida sedentario, según se desprende del estudio, aumenta más el riesgo de infarto que la hipertensión, la diabetes, el reducido consumo de frutas y verduras, o el tabaco, entre otros factores de riesgo.

Los análisis también revelan que las personas que tienen un coche y una televisión tienen una presión sanguínea sistólica (valor máximo de la tensión anterial) más elevada. “Si queremos una longevidad sana para el futuro tenemos que poner freno a la pandemia del sedentarismo”, ha afirmado en un editorial en  European Heart Journal la investigadora Emeline Van Caenenbroeck, del Hospital Universitario Antwerp (Bélgica). Según los investigadores, permanecer físicamente en forma durante toda la vida es una de las formas más fáciles, baratas y efectivas de evitar la visita al cardiólogo.

 

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[30-8-15]

Los eventos cardiovasculares son la primera causa de muerte en pacientes con artritis reumatoide

Los eventos cardiovasculares están estrechamente relacionados con las enfermedades sistémicas autoinmunes. De hecho, “se estima que son la primera causa de muerte en pacientes con artritis reumatoide y, junto con las infecciones, en afectados con lupus”.

Así lo manifestó el Doctor Jaime Calvo, de la Sección de Reumatología del Hospital General de Sierrallana (Torrelavega, Cantabria), con motivo de la celebración del III Simposio de Enfermedades Sistémicas Autoinmunes de la Sociedad Española de Reumatología (SER), que se acaba de celebrar en Las Palmas de Gran Canaria.

Aunque también suponen un riesgo importante en otras enfermedades como artropatía psoriásica y espondilitis anquilosante”, agregó.

En concreto, más de un tercio de los pacientes con lupus sufre factores de riesgo cardiovascular en el momento del diagnóstico y estos se van acumulando a lo largo de la enfermedad.

“Teniendo en cuenta que se trata de una población joven –entre 30 y 40 años de media– se puede afirmar que la incidencia de estos factores de riesgo es realmente alta, con el peligro que supone para los afectados”, advirtió el experto.

Por su parte, señaló que las causas de los factores de riesgo cardiovascular son diversas y pueden variar según la enfermedad de que se trate, aunque algunas no están aclaradas. A juicio del Dr. Calvo, “está claro que el proceso inflamatorio subyacente influye y puede producir alteraciones en el perfil lipídico de los pacientes”.

Además, factores como la inmovilización relativa de estos afectados o diversos tratamientos pueden también tener un papel relevante.

Respecto a la prevención, señaló que “por un lado, hay que aplicar las mismas normas que se utilizarían en la población general (hacer ejercicio físico, vigilar el peso, mantener una dieta equilibrada, evitar hábitos tóxicos, controlar la tensión arterial y los niveles de colesterol, etcétera)”.

“Por otro lado, hay que hacer un mayor énfasis en el control del proceso inflamatorio subyacente, no sólo por las consecuencias clínicas que pueda conllevar, sino porque puede mejorar el riesgo cardiovascular”, apuntó.

En su opinión, “en ocasiones, la focalización de la atención en la enfermedad autoinmune puede hacer que el clínico se olvide de la evaluación de este tipo de factores de riesgo cardiovascular y se retrase su detección. Sin embargo, la demostración de la fuerte implicación entre estas patologías y ateroesclerosis está haciendo que esta situación sea cada vez más infrecuente”.

MANEJO GLOBAL DE LAS ENFERMEDADES SISTÉMICAS AUTOINMUNES

Asimismo, el manejo global de las enfermedades sistémicas autoinmunes, concretamente del lupus eritematoso sistémico (LES), ha cambiado notablemente debido a la introducción de nuevos inmunosupresores, así como por la variación de los protocolos establecidos y por la introducción de las terapias biológicas.

“Lógicamente todo esto ha impactado en beneficio de los pacientes y, por tanto, se controlan mejor las consecuencias y el riesgo cardiovascular en estas patologías. Adicionalmente también existe una mayor concienciación para el uso en estos pacientes de tratamientos estándar para determinadas comorbilidades como la hipercolesterolemia o la hipertensión arterial, fijándose unos objetivos terapéuticos incluso más estrictos de los que se usan en la población general”, precisó.

Por último, comentó que en el futuro, los importantes avances terapéuticos que se están produciendo en este campo junto a la cada vez mayor atención de las complicaciones de tipo cardiovascular va a propiciar con toda seguridad una mejora en la supervivencia y calidad de vida de estos pacientes.

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[28-8-15]

Las mujeres no tienen más probabilidades de morir tras una angioplastia

Pero un estudio halla que tienen más factores de riesgo de enfermedad cardiaca que los hombres

Las mujeres que se someten a una angioplastia, un procedimiento para desbloquear una arteria taponada, presentan más indicadores de enfermedad cardiaca que los hombres, según una investigación reciente.

Pero el estudio también muestra que las mujeres no tienen más probabilidades de morir tras una angioplastia que los hombres.

Para llevar a cabo el estudio, que aparece en la edición del 1 de noviembre de la revista Catheterization and Cardiovascular Interventions, los investigadores analizaron información sobre casi 4,800 mujeres y casi 9,000 hombres que se habían sometido a una angioplastia.

Hallaron que las mujeres no están en mayor riesgo de muerte tras una angioplastia debido al sexo. Pero eran mucho más propensas a tener ciertos factores de riesgo que los hombres.

“Aunque los hombres sí tenían tasas más altas de algunos factores de riesgo modificables, como el tabaquismo, las mujeres ciertamente tenían una carga generalmente mucho mayor de comorbilidades [otras enfermedades] y factores pronósticos adversos”, señaló en un comunicado de prensa de la revista la investigadora, la Dra. Annapoorna Kini, del Centro Médico Mount Sinai en la ciudad de Nueva York.

En comparación con los hombres, las mujeres tenían más edad y eran más propensas a sufrir de hipertensión, diabetes y un colesterol LDL o “malo” más elevado. Todos estos son marcadores de enfermedad cardiaca. Más mujeres que hombres también tenían una afección cardiaca inestable.

Las tasas de muerte entre las mujeres fueron superiores que las de los hombres a los treinta días, al año y a los tres años tras una angioplastia. Sin embargo, tras ajustar por el desequilibrio en los factores de riesgo entre hombres y mujeres, el estudio mostró que las mujeres no estaban en mayor riesgo de muerte que los hombres tras someterse a una angioplastia. Pero los autores del estudio anotaron que tanto hombres como mujeres se beneficiarían de la reducción de los factores de riesgo que llevan a la enfermedad cardiaca.

Un experto dijo que los hallazgos son “una situación que se puede ver desde el punto de vista positivo o negativo”.

“Por un lado, el sexo no parece tan importante como antes, tal vez porque tenemos un mejor enfoque sobre las especificidades de los problemas de salud de las mujeres”, comentó el Dr. Kirk Garratt, director de Investigación Cardiovascular Intervencionista del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York. “Sin embargo, el hecho de que más mujeres que hombres en este estudio presentaron diabetes, insuficiencia renal, antecedentes de accidente cerebrovascular y problemas cardiacos inestables sigue allí. Creo que esto muestra que aún nos falta trabajo, para controlar las cosas que realmente plantean la diferencia entre vivir y morir de enfermedad cardiaca”.

La enfermedad cardiaca es la principal causa de muerte entre los adultos de EE. UU., y más de un millón de estadounidenses se someten a una angioplastia cada año.

 

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[23-8-15]

Asocian la testosterona alta con reducción del riesgo cardíaco

Los hombres mayores con niveles de testosterona naturalmente altos serían menos propensos a tener un infarto o un accidente cerebrovascular (ACV).

Un equipo halló que en un grupo de 2.400 hombres suecos de 70 y 80 años, los que registraban los niveles más altos de testosterona tenían menos riesgo de sufrir un infarto o un ACV en los siguientes años que aquellos con los niveles más bajos.

El 21 por ciento de los 604 hombres con los niveles más bajos de la hormona masculina al inicio del estudio tuvo un infarto, dolor torácico grave o un ACV en apenas cinco años, comparado con el 16 por ciento de los 606 participantes con los niveles hormonales inicialmente más altos.

Pero los resultados, publicados en Journal of the American College of Cardiology, no prueban que la testosterona en sí sea la responsable.

Por lo tanto, es demasiado pronto para recomendar la terapia de reemplazo de la testosterona para reducir el riesgo cardíaco en los adultos mayores, sostuvo la doctora JoAnn E. Manson, jefa de Medicina Preventiva del Brigham and Women’s Hospital, en Boston.

“La testosterona baja indicaría otros problemas de salud que aumentan el riesgo de que un hombre desarrolle enfermedad cardiovascular”, dijo Manson, que no participó del estudio.

Cualquier enfermedad grave puede reducir los niveles de testosterona, como sucede con la obesidad. En el estudio, los autores tuvieron en cuenta una gran cantidad de factores, como el peso, la presión, la diabetes, la enfermedad cardíaca o un ACV previo.

Aun así, los participantes con los niveles más altos de testosterona seguían teniendo un 30 por ciento menos riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca o ACV, comparado con los otros tres cuartos de los participantes.

Pero eso, indicó Manson, no descarta la influencia de otros factores, distintos al hormonal.

La experta consideró que se necesitan evidencias de ensayos clínicos que evalúen si la terapia de reemplazo de la testosterona en los adultos mayores reduce el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca o de tener un ACV. Esos ensayos se están haciendo, pero Manson destacó que los resultados aún no son concluyentes.

Por ahora, “preocupan los riesgos de la terapia (de reemplazo de la testosterona) en los hombres”, dijo. Eso incluye la aparición de coágulos sanguíneos, daño hepático o cáncer de próstata.

Y la doctora Asa Tivesten, autora principal del estudio, coincidió en que los hombres mayores no deberían empezar a utilizar testosterona para bien de sus corazones.

“Es un estudio sobre producción hormonal endógena (natural)”, dijo Tivesten, del Hospital Universitario de Sahlgrenska, en Suecia. “No aporta información sobre lo que sucede con la terapia hormonal”, expresó.

Tivesten agregó que “los adultos mayores con niveles altos de testosterona están relativamente protegidos de los problemas cardiovasculares y, por lo tanto, tener bajo nivel de testosterona es un marcador de riesgo cardiovascular elevado”.

Por ahora, Manson recomendó que los hombres (y las mujeres) opten por las medidas comprobadas para reducir el riesgo cardíaco, como mantener un peso saludable, controlar la alimentación, hacer ejercicio y no fumar.

En los hombres con niveles levemente bajos de testosterona, señaló que esas medidas los ayudarían a mejorar los niveles hormonales.

 

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Las dietas vegetarianas pueden reducir la hipertensión

Basar la alimentación en frutas, verduras y legumbres tiene beneficios cardiovasculares y ayuda a la presión arterial

Científicos del Centro Nacional Cerebral y Cardiovascular de Osaka, en Japón, aseguran que las personas que basan su alimentación en el consumo de frutas, legumbres y verduras suelen tener la presión arterial más baja, lo que podría convertir a las dietas vegetarianas en una nueva herramienta para combatir la hipertensión sin necesidad de tomar medicamentos.

Así se desprende de los resultados de una revisión de estudios publicada en la revista ‘JAMA Internal Medicine’, cuyos autores recuerdan que estas dietas, cuya principal característica es la omisión de cualquier tipo de carne, sí pueden incluir también productos lácteos, huevos o pescado en determinados casos pero, sobre todo, hacen hincapié en el consumo de alimentos de origen vegetal, principalmente verduras, frutas, legumbres y cereales.

Actualmente la hipertensión representa uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares y otros trastornos, como los derrames cerebrales o los problemas de riñón, y para muchos afectados el único tratamiento posible era el uso de fármacos antihipertensivos, con los costes y posibles efectos adversos que puede conllevar, ha reconocido Yoko Yokohama, autora de la investigación.

De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón, la presión arterial está a niveles normales cuando la presión sistólica está por debajo de 120 milímetros de mercurio (mmHg) y la diastólica por debajo de 80. Y a partir de 140/90, se considera que un paciente tiene ya una presión arterial elevada.

En esta revisión de estudios, Yokohama y su equipo revisaron los resultados de 39 investigaciones, 32 de ellas observacionales en las que los participantes elegían su propia dieta, y siete ensayos controlados. En total, contaban con datos de cerca de 22.000 personas.

Los investigadores vieron que en los estudios observacionales las personas que habían estado comiendo una dieta vegetariana tenían una presión arterial sistólica media 7 mmHg más baja que quienes comían carne, mientras que la presión diastólica, era unos 5 mmHg más baja. Por su parte, en los participantes en los ensayos clínicos que fueron seleccionados para seguir una dieta vegetariana tenían de media una presión arterial sistólica 5 mmHg más baja y una presión arterial diastólica 2 mmHg menor que los participantes en los grupos de control.

Todos los efectos “colaterales” son positivos

“La ventaja es que, a diferencia de los medicamentos, modificar la dieta no conlleva ningún gasto”, reconoce esta experta, mientras que los efectos “colaterales” son todos positivos, ya que conlleva una pérdida de peso, una reducción del colesterol y un mejor control del azúcar en sangre. Pero hay algo más, ha añadido Yokoyama, ya que los alimentos de origen vegetal suelen ser bajos en sodio y ricos en potasio, y el potasio disminuye la presión arterial. Asimismo, estos alimentos son también muy bajos en grasas saturadas, lo que permite a la sangre fluir más fácilmente, explicó.

“Me gustaría animar a los médicos a prescribir dietas basadas en verduras como algo rutinario, y confiar en los medicamentos sólo cuando los cambios de dieta no hagan su trabajo”, dijo Yokoyama.

Para ello, Yokohama y su equipo han desarrollado un programa gratuito conocido como programa de arranque rápido de 21 días, para introducir una dieta a base de verduras, que consiste en el envío de correos electrónicos diarios que ofrecen menús, recetas, videos de cocina y un foro de discusión para preguntas. Está disponible en inglés, español, chino mandarín y japonés.

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Dieta contra el colesterol

Manzanas, uvas frescas, fríjoles, verduras y productos de soya podría ayudar a reducir el colesterol malo y bajar la presión alta.

Un reciente estudio canadiense podría salvar la vida de millones de personas.

La investigación indica que sólo por comer ciertos alimentos, las personas podrían reducir significativamente su colesterol y mejorar las probabilidades de evitar problemas del corazón.

Hay un nuevo movimiento que promueve la alimentación saludable, una tendencia respaldada por médicos, funcionarios de salud, líderes del gobierno, e incluso la primera dama de la nación de Estados Unidos, Michelle Obama.

La dieta y el ejercicio son los factores claves para mantener los niveles de colesterol saludables.

En esta investigación realizada en Toronto, Canadá, la dieta fue el elemento primordial.

El colesterol es un tipo de grasa que ayuda a construir y mantener las células. Sin embargo hay diferentes clases de colesterol. El llamado HDL (lipoproteína de alta densidad, llamado colesterol “bueno”), que promueve la salud del corazón, mientras que el LDL, contribuye a las enfermedades de corazón.

El consejo típico es mantener las grasas animales en lo mínimo. Estas grasas son fuertes en colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad, también llamado colesterol “malo”). A su vez ingerir ciertos alimentos puede ayudar a mantener bajos los niveles del colesterol malo.

“Las verduras como la berenjena y aquellos que son como pegajosos, ayudan a sacar el colesterol del cuerpo”, señaló el doctor David Jenkins, del Hospital Saint Michael de Toronto.

Un total de 350 hombres y mujeres participaron en este estudio. Todos estaban al borde de necesitar medicamentos reductores de colesterol y algunos siguieron una dieta que incluía alimentos conocidos por ayudar a reducir el colesterol, como las manzanas, las uvas frescas, ciertos granos integrales, verduras, frutos secos, aceite de oliva, frijoles y productos de soya.

Quienes siguieron esta dieta bajaron su nivel de colesterol LDL entre un 13 y 14%.

Los investigadores indicaron que otro de los beneficios de esta dieta es que la gente en el estudio también redujo la presión arterial.

El estudio fue publicado en el Journal of the American Medical Association.

 

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