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Psicologia – Psiquiatria

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Relación entre hiperlaxitud y ansiedad

Tener un aumento exagerado de la movilidad de las articulaciones se asocia a un mayor riesgo de sufrir ansiedad, así como cefaleas, problemas de tiroides y colon irritable

Una de cada cuatro personas padecerá un trastorno de ansiedad a lo largo de su vida. Es un problema frecuente en el que se confunden síntomas de la esfera psíquica, como el nerviosismo, con otros físicos, como las palpitaciones. Esta imbricación entre el cuerpo y la mente parece que tiene lugar en ambas direcciones. Así lo demuestra un estudio que pone de manifiesto la asociación entre hiperlaxitud articular y trastorno de ansiedad.

Por TERESA ROMANILLOS

La hiperlaxitud articular (HLA) está asociada de manera muy estrecha con el riesgo de sufrir un trastorno de ansiedad o un ataque de pánico: los afectados tienen 23 veces más posibilidades de sufrirlos que la población libre de este desorden. Así concluye un estudio llevado a cabo por especialistas del Hospital del Mar, de Barcelona. La hiperlaxitud articular es un desorden no patológico que afecta al aparato locomotor (huesos, ligamentos, músculos y articulaciones) y que provoca un aumento de la flexibilidad del tejido conectivo corporal, motivado por una alteración en las fibras de colágeno. Es un problema común que afecta a cerca del 12% de la población, sobre todo mujeres, y que tiene un fuerte carácter hereditario.

El estudio quería buscar alguna relación entre las dos variables (hiperlaxitud y ansiedad) y se realizó con 158 personas, elegidas al azar, entre 16 y 20 años. Se excluyó del estudio a quienes se había diagnosticado algún desorden psicológico. Después se evaluó la presencia de HLA mediante los criterios de Beighton, que consisten en una serie de ítems para determinar el grado de movilidad articular (como ser capaz de tocar el suelo con la palma de las manos al agacharse sin doblar las rodillas, entre otros).

Por último, se efectuó un seguimiento de 15 años para determinar el desarrollo de ansiedad y ataques de pánico, tanto en el grupo con articulaciones hiperlaxas como en el grupo control. Según Antoni Bulbena, uno de los autores del estudio y director del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones (INAD) del Hospital del Mar y catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), la HLA y la ansiedad están relacionadas porque tienen en común trastornos en el sistema nervioso autónomo o vegetativo, conocidos como disautonomía.

El sistema nervioso vegetativo es el responsable de regular muchas de las funciones autónomas del cuerpo, como la respiración, la temperatura, la presión arterial y el pulso. Síntomas relacionados con un estado de angustia, como palpitaciones, náuseas, respiración entrecortada, hiperventilación, temblores o molestias en el pecho son más frecuentes en afectados de hiperlaxitud. En la misma línea de investigación, se analizan otras asociaciones, ya que además de la predisposición a este estado de inquietud, también se registran más cefaleas, problemas de tiroides y colon irritable.

ANSIEDAD Y PÁNICO

El trastorno de ansiedad generalizada es un patrón común caracterizado por una preocupación y tensión constantes, a menudo sin un motivo claro. Puede sentirse en cualquier edad y sexo, aunque tiende a ser más frecuente en mujeres. Las causas no están bien determinadas, pero se sabe que los genes pueden influir y que el estrés es un factor que predispone. Las personas afectadas están sometidas a un estado de constante preocupación, con independencia de cuál sea la causa.

A menudo, el origen primero de intranquilidad se transforma con el tiempo y pasa, entre otros, de un problema familiar a otro laboral o de salud. La persona se siente ansiosa y en tensión constante, aunque los problemas se resuelvan y sea consciente de que no hay motivo alguno de desasosiego. Además es habitual que se acompañe de fatiga e irritabilidad, así como de problemas de concentración y dificultad para conciliar el sueño. Las molestias físicas, como cefaleas, náuseas, palpitaciones y temblores, pueden formar parte del cortejo sintomático.

Los ataques de pánico son otra de las formas en que puede manifestarse un trastorno de ansiedad. Durante la crisis se origina una sensación repentina de terror sin un motivo aparente, acompañado de mareos, dificultad al respirar, dolor en el pecho y taquicardia. Estos ataques, que pueden darse en cualquier momento y situación, provocan a menudo un temor que empeora la situación y que condiciona la vida diaria. El abordaje terapéutico de estas dolencias pasa por los fármacos (ansiolíticos y antidepresivos) y por terapias psicológicas, como las técnicas de relajación y las terapias cognitivas.

consumer.es

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La enfermedad mental afecta a hombres y mujeres de forma distinta, según un estudio

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Las mujeres tienden a exhibir depresión y ansiedad, mientras que los hombres podrían desarrollar trastornos por abuso de sustancia y antisociales

Ciertos tipos de enfermedad mental afectan a los hombres o a las mujeres con mayor frecuencia, indica un estudio reciente.

Los hombres son más propensos a ser diagnosticados con trastornos por abuso de sustancia o antisociales, mientras que las mujeres son más propensas a desarrollar ansiedad o depresión, según los investigadores.

Estos hallazgos muestran la necesidad de esfuerzos de prevención y tratamiento específicos según el sexo, apuntaron los autores del estudio, que analizaron datos recolectados en 2001 y 2002 de 43,000 personas que participaron en una encuesta de los Institutos Nacionales de Salud de los EE. UU.

Las diferencias en la forma en que mujeres y hombres internalizan y externalizan las emociones podrían explicar las variaciones de género en las tasas de muchos problemas de salud mental, sugirió el equipo.

Las mujeres con trastorno de ansiedad son más propensas a mantener sus emociones dentro, lo que puede llevar a retraimiento, soledad y depresión. Los hombres son más propensos a expresar y mostrar sus emociones, lo que puede llevar a conducta agresiva, impulsiva o coercitiva.

El estudio aparece en la edición en línea del 17 de agosto de la revista Journal of Abnormal Psychology.

Los investigadores sugirieron distintas maneras de tratar a las mujeres y a los hombres con trastornos de salud mental.

“En las mujeres, el tratamiento podría enfocarse en las habilidades de afrontamiento y cognitivas para ayudar a prevenir que la cavilación [o sea, pensar o reflexionar sobre algo en exceso] se convierta en una depresión o ansiedad clínicamente significativa”, apuntó en un comunicado de prensa de la revista el autor líder Nicholas Eaton, de la Universidad de Minnesota.

“En los hombres, el tratamiento de las conductas impulsivas podría enfocarse en recompensar las acciones planificadas y moldear las tendencias agresivas en conductas no destructivas”, añadió.

healthfinder.gov

Salud y epilepsia

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Bailar aumenta la rapidez mental y la autoestima

SANTIAGO, Chile.- Mover el cuerpo a un determinado ritmo es parte del ser humano, dicen los especialistas. Todo comenzó con los primeros intentos de comunicación del hombre cuando aún no había lenguaje, pero luego se convirtió en parte de la cultura y, por sobre todo, en una forma de pasarlo bien.

El Centro de Psicología del Baile de la Universidad de Hertfordshire descubrió que el baile no sólo mejora el ánimo, sino que también ayuda a la autoestima, a la búsqueda de pareja e, incluso, a mejorar la vida de quienes tienen Parkinson.

“Bailar es fundamentalmente instintivo”, dice Peter Lovatt. Bailarín profesional y psicólogo, este inglés decidió unir ambas pasiones para estudiar los efectos de la danza en el cerebro. Lo que ha encontrado es de lo más variado.

“En sociedades como la inglesa y otras europeas, en general, la gente baila más cuando está buscando pareja -dice-. Esto es evidente con la gente joven, pero también se ve un alza cuando se está en la edad promedio del primer divorcio. En el Reino Unido, hay muchas discos para «mayores de 30» o clubes de salsa que son muy populares entre hombres y mujeres por igual.”

Pero el estado civil no es lo único que puede revelar las destrezas rítmicas. Un estudio hecho en discotecas descubrió que los hombres son más atractivos al bailar cuando tienen altos niveles de testosterona, mientras que las mujeres lo son cuando están en la etapa fértil de su ciclo.

“Las mujeres fértiles mueven pronunciadamente las caderas y casi no agitan otras partes del cuerpo -explica el psicólogo-. Pusimos detectores de movimiento oculares a los observadores masculinos y su vista se centraba en las caderas, foco que consideraron atractivo. Pero si estaban frente a una mujer que meneaba todo su cuerpo por igual, la vista de ellos se dispersaba provocando la pérdida del interés en ellas.”

Lovatt también quiso saber qué pasa con la autoestima y el desempeño del bailarín. Luego de encuestar a casi 14.000 personas, concluyó que las mujeres se sienten más seguras al bailar que los hombres, pero que ambos tienen altibajos de confianza.

Ellas bailan sin temor desde la preadolescencia hasta los 16 -momento en el que aparece el temor al ridículo-, y al entrar en la veintena recobran la confianza, descubrió Lovatt. En cambio, los hombres entran en confianza lentamente y en forma sostenida hasta que pasan los 30, momento en que la pista de baile los vuelve a intimidar. Sólo a mediados de los 50 ellas vuelven a confiar en su baile, mientras que ellos lo logran pasados los 60.

Pero el baile no sólo cambia las percepciones internas y externas, también tiene consecuencias en las acciones. “Moverse al ritmo de la música tiene efectos tanto psicológicos como fisiológicos. Entre estos últimos están la producción de hormonas y cambios en el ritmo cardíaco, presión sanguínea y el tono muscular.”

Incluso, agrega Lovatt, agiliza la mente. Tras seguir una rutina de pasos dada -como la coreografía de “Macarena”-, aumenta significativamente la velocidad con que el bailarín resuelve multiplicaciones simples. Pero si esa misma persona pasa 15 minutos bailando con pasos improvisados, su capacidad mental mejorará para resolver problemas con más de una respuesta correcta.

La conclusión, dice, es que bailar sirve para el cuerpo y para la mente. ¿Tiene miedo al ridículo? No lo tenga, se trata de “dejar los complejos, relajarse y ser libre”.

EL TANGO Y EL PARKINSON

Estudios recientes han comprobado que personas con Parkinson que han tomado clases de tango recuperan visiblemente la estabilidad al caminar y mejoran su movilidad. En el Centro de Psicología del Baile quieren evaluar si bailar puede retardar el inicio de esa y otras enfermedades degenerativas..

lanacion.com.ar

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Llevar ropa cómoda o preparar el equipaje, consejos contra el miedo a volar

Cuidar una serie de pequeños detalles antes de volar puede reducir el miedo a coger una avión, por lo que los psicólogos recomiendan preparar la maleta con la suficiente antelación y cuidar pequeños detalles como la comida y la ropa antes de subir al avión.

“Descansar, preparar el equipaje con antelación, llegar al aeropuerto con tiempo suficiente, llevar ropa cómoda y zapatos sin tacón, pueden ayudar a disminuir este temor”, ha explicado, en declaraciones a Europa Press, el psicólogo, piloto y vicepresidente de la Asociación Española de la Psicología de la Aviación, Salvador Torres.

Torres también asegura que “la alimentación antes de volar es muy importante porque el estrés que produce el miedo a volar consume glucosa, por lo que se recomienda tomar hidratos de carbono, así como no beber café ni alcohol y fumar menos”.

Además, ha añadido que otro de los consejos más comunes es “solicitar un asiento de pasillo porque genera menos claustrofobia que estar sentado en el centro de tres asientos”.

A pesar de estos consejos generales, el experto afirma que “no hay un mismo miedo para todas las personas, ni el mismo rechazo a volar es igual para todos”.

En ese sentido, no se pueden deducir o categorizar las causas de estos temores, pero “en el trasfondo de la mayoría de las personas con miedo a volar hay un desconocimiento profundo del medio aéreo, les resulta imposible concebir que un aparato flote en el cielo, pero también hay gente más sensible que ha tenido alguna experiencia negativa con los aviones en su familia”.

PERDER EL MIEDO A VOLAR.

Torres, que ha participado en diferentes cursos para personas que están dispuestas a perder su miedo a volar, asegura estar “satisfecho” con los resultados que se consiguen.

En relación a ello, explicó que cerca del 80% de los participantes logra subir a un avión sin ese temor pero reconoce que “se pierde el miedo pero se sigue teniendo una intranquilidad como la que pueda ocasionar cualquier otro medio de transporte”.

El psicólogo ha explicado que en estos cursos, tras una interacción entre los asistentes que explican cómo sienten el miedo a volar y el por de ese miedo, los expertos les aportan una explicación psicológica sobre qué es el miedo, las fobias, etcétera.

Además, según Torres, “hay que transmitir a todas las personas que el avión es el medio de transporte más seguro, por lo que en los cursos se incluye una explicación técnica sobre el funcionamiento de las aeronaves y el origen de los ruidos y movimientos del avión durante el vuelo, que son los causantes de muchos de los temores de los afectados”.

Por otro lado, “también se suele meter a estas personas en la cabina de un avión o un simulador de vuelo para que se sienten en el asiento del piloto y vuelen en el mismo avión que luego van a volar”.

Respecto a los medicamentos a los que las personas con miedo a volar suelen aferrarse, Torres asegura que “estos medicamentos lo que hacen es relajar el nivel de estrés porque tranquiliza el sistema nervioso, a veces la persona se queda dormida, pero no te quieta el miedo porque no hay medicamento que modifique el pensamiento negativo que una persona pueda tener”.

europapress.es

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Con el infarto también llega la depresión

Especialistas advierten que es muy alta la incidencia de este trastorno de salud mental cuando el paciente supera un bypass

Victor Ingrassia – LA NACION

En los últimos 15 años, los especialistas que estudian las enfermedades coronarias han visto una y otra vez que sus pacientes suelen empeorar su salud a medida que caen en un cuadro depresivo.

En 2010 se realizaron más de un millón de cirugías cardiovasculares en todo el mundo, y la mayoría de ellas fueron operaciones de bypass coronario. Esta técnica cambió la historia de la enfermedad coronaria y salvó millones de vidas desde que el doctor René Favaloro realizó la primera intervención el 9 de mayo de 1967. Pero no todos los pacientes evolucionan de la misma manera.

Se ha observado que existen algunos factores que influyen positiva o negativamente en su recuperación y posterior calidad de vida. Entre estos últimos, se encuentra la depresión, que trae consigo un dato preocupante: uno de cada dos pacientes sometidos a cirugía de revascularización miocárdica sufren depresión en los meses posoperatorios, según indicaron los especialistas que asistieron días atrás al Segundo Simposio Latinoamericano Corazón-Cerebro organizado por la Fundación Favaloro y el BakkenHeart-Brain Institute de la Cleveland Clinic y la Fundación Ineco.

Durante ese evento, La Nacion entrevistó al doctor Bruce Rollman, de la Universidad de Pittsburg, que luego de varios años de investigación, desarrolló un tratamiento que denomina “cuidado colaborativo por vía telefónica”, para reducir la depresión posoperatoria en pacientes sometidos al bypass coronario.

El abordaje colaborativo implementado por el doctor Rollman y su equipo consiste en identificar a aquellos pacientes con diagnóstico de depresión posoperatoria y llamarlos por teléfono durante ocho meses en forma periódica para conocer su estado de ánimo.

Luego de los llamados, un equipo de enfermeras especializadas, psicólogos y psiquiatras discute cada caso y confecciona una serie de recomendaciones individuales y personalizadas para cada paciente, que son enviadas a su médico de cabecera y, con su autorización, son comentadas al paciente. Los consejos pueden incluir desde la necesidad de realizar un tratamiento psicológico o psiquiátrico clásico hasta la prescripción de medicación antidepresiva.

“Durante las conversaciones por teléfono -entre 15 a 45 minutos-, la enfermera realiza un análisis del paciente, de la medicación que está tomando, del entorno familiar o social en el que vive y de las ganas que manifiesta para recuperarse, y le aconseja una serie de tareas, como hacer ejercicio, dormir o descansar las horas necesarias, establecer conversaciones con amigos o familia, alertar de los peligros del cigarrillo o el alcohol”, aseguró Rollman.

Según el experto, los síntomas de la depresión son muy comunes en pacientes internados en el hospital. Ya en su casa, después de dos semanas, lo llama una enfermera y le hace dos preguntas simples: “¿En las últimas dos semanas ha tenido poco o mucho interés en realizar sus cosas rutinarias?” y “¿se siente mal, deprimido, o esperanzado?”

Los resultados de su investigación, que fueron publicados en la revista JAMA , evidenciaron una menor tasa de depresión en aquellos tratados a diferencia de quienes no fueron llamados, lo que impactó en su calidad de vida física y emocional. Este efecto fue mucho más significativo en hombres que en mujeres, pero todavía no existe una explicación para esta diferencia, pero futuros estudios intentarán explicarla.

Luciano Sposato, director del Centro de Stroke en el Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, indicó a La Nacion que el problema de la depresión posoperatoria en la cirugía de revascularización miocárdica es que en una gran proporción de los pacientes pasa desapercibida y no es tratada adecuadamente.

“Según algunos estudios, no sólo reduce la calidad de vida de los pacientes sino que hasta podría duplicar la mortalidad en años subsiguientes”, aseguró Sposato.

“Lo novedoso de este estudio es que ha tenido en cuenta aspectos que investigaciones previas no consideraron en forma conjunta o directamente ignoraron: las preferencias de cada paciente, la falta de adherencia al tratamiento, incluir al médico de cabecera en el equipo encargado de manejar la depresión, etcétera”, remarco el especialista, que también dirige el Departamento de Neurología de Adultos de Ineco.

lanacion.com.ar

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Un historial de depresión puede dejar a las personas sensibles a las aflicciones de la vida

Un estudio halla que un estrés menor puede desencadenar problemas mentales en los que se enfrentaron a la adversidad temprano en la vida

Las personas que experimentan adversidades graves a principios de la vida y las que han tenido episodios anteriores de depresión se deprimen con mayor facilidad que otras cuando se enfrentan a contratiempos relativamente menores, afirman investigadores.

Investigaciones anteriores han encontrado que alrededor de treinta por ciento de las personas con depresión por primera vez y sesenta por ciento de las que tienen antecedentes de depresión desarrollan el trastorno tras un evento negativo que la mayoría de personas lograría superar.

“Hace tiempo sabemos que algunas personas son más propensas a experimentar problemas de salud mental y física que otras”, apuntó en un comunicado de prensa de la Universidad de California en Los Ángeles George Slavich, profesor asistente del Centro Cousins de Psiconeuroinmunología de la universidad.

“Por ejemplo, aunque algunas personas se deprimen tras romper una relación, otras no. En este estudio, buscábamos identificar los factores asociados con este fenómeno y examinar si una mayor sensibilidad al estrés podría tener algo que ver”.

Este nuevo estudio incluyó a 26 hombres y 74 mujeres deprimidos que fueron entrevistados sobre eventos adversos que habían experimentado en la juventud, cuántas veces se habían deprimido y situaciones estresantes recientes.

Slavich y colegas hallaron que niveles bastante bajos de estrés vital podían desencadenar depresión en personas que habían perdido a uno de sus padres o que se habían separado de uno de sus padres durante al menos un año antes de los 18, y en personas que habían experimentado más episodios de depresión en sus vidas.

El estudio, que aparece en una edición en línea reciente de la revista Journal of Psychiatric Research, plantea la pregunta de cómo la adversidad a principios de la vida y la depresión previa aumentan la sensibilidad al estrés.

Tal vez las personas que experimentan adversidades tempranas o brotes repetidos de depresión desarrollan creencias negativas sobre sí mismos o el mundo, y esas creencias las controlan en situaciones estresantes subsiguientes, sugirieron los investigadores.

O tal vez la adversidad temprana y la depresión tengan un efecto biológico que reduce el umbral de aparición de la depresión, añadieron.

healthfinder.gov

Klip7.cl: Un mundo de entretencion e Informacion

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Las cicatrices del acoso podrían durar toda una vida, señalan expertos

El daño a la autoestima puede ser profundo en las víctimas, advierte una investigadora

Como millones de niños de EE. UU. se ven afectados por el acoso (bullying), algunas personas lo descartan como parte del proceso de crecimiento. Pero los expertos advierten que debería ser tratado como un tema serio y no aceptado como una conducta infantil normal.

Los cálculos indican que casi el treinta por ciento de los adolescentes de EE. UU. (o sea, unos 5.7 millones) han acosado a alguien, han sido víctimas de acosadores, o ambas cosas, según el Centro Nacional de Prevención de la Violencia Juvenil (National Youth Violence Prevention Center).

El uso común de la internet también ha llevado al acoso a una nueva frontera en las salas de chat, el correo electrónico y las redes sociales. Al enfrentarse a este problema creciente, expertos del Centro Médico de la Universidad de Loyola en Maywood, Illinois, advirtieron que si el acoso no se aborda directamente, esta dificultad tan real podía hacer daño duradero a la salud y el bienestar de los niños.

“Ser víctima de un acosador conlleva un sufrimiento real”, aseguró en un comunicado de prensa de la Universidad de Loyola la Dra. Earlene Strayhorn, psiquiatra adolescente e infantil de la universidad. “El estrés constante de los asaltos físicos, las amenazas, la coerción y la intimidación puede cobrar un precio caro a la psique del niño, con el tiempo. El abuso podría terminar en algún momento, pero el daño psicológico, del desarrollo, social y emocional puede persistir por años, o por toda la vida”.

Los acosadores buscan la intimidación y el control, y con frecuencia victimizan a los individuos tímidos, pasivos y que tienen menos amigos. También eligen víctimas más jóvenes, más pequeñas y menos capaces de defenderse. Esas víctimas pueden experimentar una variedad de efectos adversos, que incluyen ansiedad, miedo y la incapacidad de concentrarse en el trabajo escolar. Strayhorn señaló que con el tiempo, el sentido de autoestima y autovalor de un niño acosado puede verse mermado, lo que resulta en retraimiento, depresión e inseguridad.

“Ha habido varios casos en que las víctimas se han suicidado o han intentado hacerlo en un esfuerzo desesperado por hallar alivio del acoso”, lamentó Strayhorn. “Algunas víctimas se han vengado violentamente de sus atormentadores, en algunos casos dañando a inocentes”.

El acoso difiere de las bromas infantiles normales sobre todo porque no para, explicó Strayhorn. A diferencia de una conducta más normal en los niños, el acoso también puede incluir:

  • Violencia física
  • Coerción
  • Nombres insultantes
  • Ostracismo social
  • Aislamiento social
  • Amenazas escritas o verbales
  • Asesinato o asaltos sexuales, que han ocurrido en casos extremos de acoso

Strayhorn aconsejó a los padres que sospechan que sus hijos son víctimas de acoso tomar las siguientes medidas.

  • Asegurar a las víctimas de acoso que no están solas, y que no es su culpa. Decirles que nadie merece ser acosado, por ningún motivo.
  • Si el acoso ocurrió en la escuela, reunirse con la autoridad escolar adecuada y exigir una intervención para calmar la situación.
  • Si el acoso ocurre fuera de la escuela, aconsejar a los niños que encuentren seguridad en los números, y que se queden junto a sus amigos o adultos en el ambiente en que ocurre el acoso.
  • Si el acoso ha durado mucho, consulte a un profesional de salud mental especializado en niños o adolescentes para ayudar a su hijo a desarrollar estrategias de afrontamiento para manejar la situación.
  • En los casos extremos, comuníquese con las autoridades legales adecuadas.

healthfinder.gov

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La depresión

by salud on 19/06/2011

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La depresión

A simple vista parecería fácil reconocer una depresión: tristeza, insomnio, dificultad para la concentración, deseos de no querer hacer los deberes cotidianos, ideas de suicidio. Si te presentas al médico con esta sintomatología lo más seguro es que te diagnostique una depresión

Dr. Francisco Javier Martínez Dearreaza.

En los últimos diez años se ha demostrado que la depresión incide y cambia la anatomía de nuestro cuerpo. Una situación de estrés permanente, o incluso solo imaginada puede cambiar el volumen de nuestro cerebro y del hipocampo en más de un 10% por ciento.  Estos cambios no se dan por la edad: eso ocurre por culpa de la depresión, esta es una enfermedad muy grave que puede afectar a cualquier edad, si bien es cierto que tiende a afectar más a las mujeres pero también afecta al sexo masculino en una proporción muy considerable.

Durante muchos siglos se ha visto a la depresión bajo una lupa de romanticismo, se le ha ligado a la creatividad, la profundidad, la moral, en parte, lo hemos hecho porque no la controlamos demasiado bien, si realmente lográramos prevenir la depresión, si dispusiéramos de mejores tratamientos, probablemente nuestra manera de considerar la depresión cambiaría.

Para el Dr. Peter D Kramer, quizá el psiquiatra más conocido en los Estados Unidos, la depresión no es específica de los seres humanos y se han estudiado modelos en ratones o monos que se parecen mucho a la depresión que se da en los humanos. Parece que la depresión es en 40 por ciento genética, y el 60 por ciento restante se deriva del ambiente. En la vida del hombre hay grandes problemas que generan depresión, como los abusos sexuales en la infancia, o el abandono, o circunstancias familiares difíciles.

A simple vista, parecería fácil reconocer una depresión: tristeza, insomnio, dificultad para la concentración, deseos de no querer hacer los deberes cotidianos, ideas de suicidio. Si te presentas al médico con esta sintomatología lo más seguro es que te diagnostique una depresión.

Para un médico, decidir si su paciente está deprimido o si simplemente está pasando por una mala racha no es fácil. Tomando únicamente el testimonio del paciente, la interpretación se puede prestar a errores, y un tratamiento farmacológico o terapéutico correcto dependerá de la correcta apreciación del médico.

Las nuevas tecnologías de neuroimágenes son una ayuda nada despreciables para la psiquiatría, las últimas investigaciones demuestran que la depresión también provoca irregularidades en la anatomía del cerebro, y estas anomalías son marcadores biológicos que ayudan a los médicos en el diagnóstico. Así como una inflamación del hígado indica que el paciente tiene una hepatitis, unas alteraciones en la forma del hipocampo o de la corteza pre frontal indican que se trata de un cuadro depresivo.

El hipocampo tiene una función clave en la regulación del estrés y el estrés está íntimamente ligado a la depresión. Cuando se da una situación estresante que se prolonga en el tiempo se da una sobreproducción de unas hormonas que dañan las células cerebrales, particularmente las del hipocampo. Estas neuronas se debilitan y se aíslan, ya que pierden conectividad con otras neuronas. Un hipocampo atrofiado y desconectado no es capaz de frenar una respuesta al estrés cuando, en condiciones normales, ésta sería su función.

Cuando el cerebro sufre una depresión se vuelve más vulnerable a los factores externos. Además en un cerebro enfermo de depresión no se da el proceso normar de regeneración y reparación de las células dañadas. Lo mismo le sucede al resto del cuerpo, la recuperación de cualquier enfermedad es lenta y existe una gran posibilidad de recaída, su sistema inmunológico ha sido afectado y no contribuye a la recuperación rápida del paciente.

Los efectos de la depresión parecen ser enormes y los indicadores biológicos de la enfermedad parecen estar en todas partes, la depresión afecta gravemente el corazón y los vasos sanguíneos. Si usted tiene un infarto al miocardio, y está deprimido, la depresión se convertirá en su peor enemigo porque puede darle una severa arritmia o un nuevo infarto, los que podrían causarle la muerte.

Las investigaciones llevadas a cabo en diferentes partes del mundo confirman que las personas que sufren depresión tienen hasta seis veces más posibilidades de padecer una enfermedad cardiaca que las personas que no sufren depresión.

Las mujeres que sufren depresión sus hormonas sufren anomalías, sus huesos tienen menos calcio, en sangre se pueden detectar alteraciones en sus plaquetas. Todas estas alteraciones apuntan a un notable deterioro de la salud y la posibilidad de que se instauren dolencias permanentes. La depresión es pues una enfermedad multisistémica, es decir que afecta diferentes órganos y por lo tanto debe dársele la atención que se merece.

Es necesario que vayamos erradicando la idea de que la depresión solo es un estado de tristeza y que pronto pasará, que es una enfermedad que la sufren solo las mujeres y los hombres débiles, la depresión es una enfermedad que puede afectar a cualquier edad, a cualquier sexo, a cualquier raza con las consecuencias antes señaladas.

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, en el mundo hay 340 millones de personas deprimidas. Esta enfermedad provoca ochocientos suicidios diarios. La OMS pronostica que la depresión será la segunda causa de pérdida de más años de vida saludable en el año 2020, solo superada por las enfermedades cardiovasculares.

Nuestro organismo tiene muchos caminos para llegar a desarrollar desórdenes del humor, pero parece que el más determinante es el de las hormonas del estrés. Las neuronas sucumben fácilmente a su desbastador efecto. Los medicamentos que actualmente existen consiguen evitar la producción de estas hormonas, pero también tienen consecuencias negativas: anulan la capacidad para reaccionar rápidamente ante una situación de peligro.

En el futuro se tratará de regular los efectos de las hormonas del estrés con ingeniería genética. Se está tratando de fabricar medicamentos que sólo incidan en los efectos negativos. De momento se está en la fase inicial de las investigaciones. La base de todo está en los genes que producen sustancias neuroprotectoras.

El tratamiento de la depresión probablemente debería tener una doble vía o un camino de ida y vuelta: una modificación fisiológica podría ayudar a prevenir disfunciones anímicas o cognitivas, pero aprender a ver el mundo de otro modo o mejorar el ambiente externo también podría influir en esas disfunciones fisiológicas.

No se sabe por qué unos niños tienen más capacidad que otros para resistir los traumas, incluso traumas muy fuertes o situaciones muy duras. Si descubriéramos los factores biológicos o psicológicos que establecen esas diferencias y se encontraran esos factores protectores, se encontraría la solución a muchos problemas, entre ellos, posiblemente, el de la depresión.

elnuevodiario.com.ni
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