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Ejercicio – Deporte

 

Los mejores deportes para nuestra salud

Un buen estado de salud requiere sin lugar a dudas el ejercicio de algún deporte.

Muchas veces la pereza o el sedentarismo interfieren en que podamos realizar algún tipo de deporte, pero sin lugar a dudas el deporte es un hábito esencial para poder conseguir un excelente estado de salud.

Algunos expertos diferencian el ejercicio anaeróbico que es breve e intenso pero orientado a fuerza y velocidad, o el ejercicio aeróbico que se fundamenta en la respiración y la resistencia pero realizado a menor intensidad.

Vamos a repasar algunos deportes sean aeróbicos o anaeróbicos y escojamos el que mejor nos convenga.

1- Caminar: es uno de los deportes más practicados y con grandes beneficios, es gratis, para cualquier edad y puede realizarse en cualquier lugar. Andar nos ayuda a combatir la fatiga, la depresión, despierta nuestra libido y, dicen que con treinta minutos de caminata ligera reducimos el riesgo de las enfermedades mentales y los infartos.

2- Natación: es recomendable para cuidar nuestro corazón pues se fortalece y se deshace de la grasa que lo rodea. Se refuerzan además las articulaciones y los músculos y, mejora nuestra capacidad pulmonar.

3- Ciclismo: montar en bicicleta reduce el riesgo de infarto, previene el dolor de espalda, influye en el sistema inmunológico y protege articulaciones. Somos menos propensos a la artrosis y mejoramos nuestro riego sanguíneo.

4- Running: puede practicarse en cualquier lugar. La carrera suave da beneficios al sistema cardiovascular y al sistema muscular. Mantiene nuestra presión arterial y nuestro peso y, además elimina la ansiedad y el estrés.

5- Spinning: son sesiones de bicicleta estática en grupo y al ritmo de música normalmente con muchos decibelios. Tonifica los músculos de las piernas y los brazos, y disminuye al igual que el running la ansiedad y el estrés. Fortalece también el sistema respiratorio y el corazón y reduce el colesterol. Es uno de los deportes donde quemamos más calorías en el menor tiempo.

6- Fútbol: es más beneficioso que correr pues además se salta, se gira y otras acciones que lo complementan como aeróbico y anaeróbico. Además potencia la empatía, la organización y el control. Y bueno, solo deciros que elijáis el deporte que sea siempre va a ser mucho mejor que si os quedáis tumbados en el sofá de casa.

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Aseguran que hacer ejercicio no sirve para adelgazar

Siempre se recomienda realizar ejercicios para adelgazar. Sin embargo, un experto en dietas asegura que esto es un mito, y que de hecho, entrenar solo consigue mantener el peso.

Michael Mosley, el cerebro detrás de la dieta del ayuno intermitente -aquella que propone comer normalmente durante cinco días y reducir la ingesta de calorías los otros dos-, aseguró que existen innumerables mitos en torno a la actividad física, que a la larga pueden hacer que ésta no sea tan positiva para la salud como se dice.

“Muchas personas piensan que cuando hacen ejercicio, pueden comer lo que quieran y que el gimnasio las hará sentirse felices”, afirmó Mosley en el programa “This Morning” de la cadena británica ITV. El problema -según él- es que no es tan así.

En primer lugar, el médico argumenta que muchos de quienes van al gimnasio, se otorgan ciertas “recompensas” luego de ejercitarse, erradamente convencidos de que la actividad física los hará adelgazar. Pero -afirma Mosley- si bien hacer deporte es una buena herramienta para mantener el peso, no lo es para bajarlo.

“Al ir al gimnasio se queman calorías, pero muchas menos de lo que se piensa. Una libra (casi medio kilo) de grasa equivale a 3.500 calorías, de manera que para quemarla es necesario correr alrededor de 48 kilómetros”, explicó, y graficó su punto con un ejemplo concreto:

“Si se corre una milla (1,6 kilómetros), se queman más o menos 100 calorías. Un muffin tiene alrededor de 500 calorías, de manera que se deben correr cinco millas (8 kilómetros) o caminar 10 millas (16 kilómetros) para quemarlo”.
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“He ahí la razón de por qué la gente nunca pierde peso al ir al gimnasio en el largo plazo”, puntualizó.

Mosley sostuvo además que no todas las personas logran ponerse en forma haciendo ejercicio. Y esto se debe a que simplemente no tienen los genes correctos. “Es verdad, algunos tienen una composición genética que hace que no puedan perder peso. Puede ser muy desmoralizante y esas personas pueden sentirse frustradas”, indicó.

Otra afirmación que suele escucharse es que el deporte sirve para combatir el estrés, ya que durante él se liberan endorfinas, también conocidas como hormonas de la felicidad. Pero, Michael Mosley no piensa igual. “Siempre nos han dicho esto, pero no existe evidencia científica de ello”, sostuvo, y añadió: “Personalmente considero que el ejercicio no mejora mi estado de ánimo en absoluto”.

En este sentido, el médico aseguró que lo que en realidad da energía no es el deporte en sí, sino que el hecho de estar al aire libre. “Se trata de salir, aclarar la mente paseando al perro, jugando golf o lo que sea”, dice.

Por último, Mosley echa por tierra la idea de que ejercitarse por largos períodos de tiempo es mejor, y asegura que -por el contrario- las evidencias demuestran que las actividades de corta duración pero alta intensidad son mucho más beneficiosas.

Así, el médico plantea el concepto de “ejercicio rápido”, según el cual tres series de 20 segundos de entrenamiento de alta intensidad tres veces a la semana, son suficientes para mantenerse delgados y saludables.

De hecho, Mosley escribió el libro “Fast Exercise”, en el que sostiene que ese tipo del entrenamiento es muy utilizado por los atletas y fanáticos del fitness, pero aún no ha sido incorporado a las rutinas de ejercicio de la gente común. Según el médico, este tipo de actividad física tiene tres ventajas:

– Aumenta el número de mitocondrias (que transforman en energía la grasa y el azúcar en la sangre) y su eficiencia.

– Promueve la liberación de catecolaminas, sustancias entre las que está incluida la adrenalina y que ayudan a quemar grasas.

– No produce sensación de hambre posterior, como sí ocurre con los ejercicios que se realizan durante largos períodos de tiempo.

La rutina de entrenamiento que Mosley propone en su libro se divide en dos: una parte cardiovascular (por ejemplo dos o tres pedaleos en bicicleta intensos de 20 segundos de duración, dos veces a la semana) y otra de fuerza (que se realiza tres veces a la semana e incluye sentadillas, trabajo de tríceps en silla y bíceps en una barra instalada en una puerta, etc.).

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Ejercicio moderado puede aumentar hasta en 4.5 años las expectativas de vida

De acuerdo a una nueva investigación, el ejercicio físico, independiente de su intensidad, podría prolongar la vida de las personas.

No importa si usted es de los que corre todos los días o de los que sale a caminar tres veces a la semana. Aun cuando realice actividad física por debajo de lo considerado ideal, usted estará agregando años a su vida.

De acuerdo a la recomendación de la OMS, un adulto debe practicar 150 minutos de actividad física moderada o 90 minutos de actividad física intensa o vigorosa por semana.

¿Cómo saber si es moderada o vigorosa? Si es de intensidad vigorosa o intensa, usted puede hablar con dificultad mientras la practica, pero no podrá cantar como lo hace normalmente.

Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista PLos Medicine, dice que más allá de las guías, lo importante es que usted deje su estado sedentario y realice algún tipo de actividad física.

El objetivo de la investigación era determinar cuántos años de vida se ganan con la práctica de actividad física durante el tiempo de ocio en la edad adulta. Para ello, investigadores de Suecia y Estados Unidos, revisaron los datos de 650 mil personas, en su mayoría, hombres y mujeres mayores de 40 años.

Entre las personas que dijeron seguir las recomendaciones se vio un aumento en la esperanza de vida de 3,4 a 4,5 años. Los que decían hacer el doble de esa práctica, vivían en promedio 4,2 años más de vida. Mientras más actividad física, más años de vida.

Incluso, los investigadores vieron que las personas que hacían la mitad de lo recomendado (75 minutos semanales) igual vivían 1,8 años más que aquellos que no realizaban ningún tipo de ejercicio.

“Nuestros resultados ponen de relieve la importante contribución que la actividad física durante el tiempo libre de los adultos para llegar a la longevidad”, señaló Steven Moore, uno de los autores del estudio e investigador de la División de Epidemiología del Cáncer y Genética del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.

De acuerdo al estudio, la prolongación de la vida ocurrió en todos los grupos que practicaban ejercicios: hombres y mujeres, negros y blancos, obesos y con peso normal.

Los que eran obesos e inactivos, tenían entre cinco y siete años menos (dependiendo de su nivel de obesidad) que las personas que tenían un peso normal y activa física moderada.

Otro de los autores de la investigación, I-Min Lee, profesor de la Escuela de Medicina de la U. de Harvard, dijo que no se debe subestimar que la actividad física es salud y que “incluso en cantidades moderadas puede añadir años a nuestra vida”.
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El ejercicio aeróbico puede reducir el riesgo de diabetes de los niños, según un estudio

Apenas 20 minutos al día mejoraron la resistencia a la insulina en los niños con sobrepeso

Hacer bastante ejercicio aeróbico puede ayudar a los niños con sobrepeso a reducir su riesgo de diabetes, según un estudio reciente.

Un tercio de los niños que tienen la edad para estar en la escuela primaria de EE. UU. tienen sobrepeso o son obesos. La obesidad infantil se asocia con una variedad de problemas de salud que antes se pensaba que solo ocurrían en adultos, como la diabetes tipo 2, según la información de respaldo del estudio.

Los investigadores evaluaron la forma en que distintas cantidades de ejercicio aeróbico afectaban los factores de riesgo de la diabetes, como la resistencia a la insulina, los niveles generales de grasa corporal y la grasa abdominal en más de 200 niños inactivos con sobrepeso u obesos de EE. UU. Los niños tenían una edad promedio de 9.4 años.

Algunos de los niños se asignaron al azar a cantidades bajas (20 minutos al día) o altas (40 minutos al día) de entrenamiento aeróbico cinco veces por semana durante un promedio de trece semanas. Fueron comparados con un grupo control de niños que realizaron su actividad física normal.

El estudio aparece en la edición del 19 de septiembre de la revista Journal of the American Medical Association, una edición especial sobre la obesidad, que se publica para que coincida con una reunión de la Sociedad de la Obesidad (Obesity Society).

Los niños que hicieron cantidades bajas y altas de ejercicio aeróbico tuvieron mayores reducciones en la resistencia a la insulina que los que estaban en el grupo de control, junto con mayores reducciones en la grasa corporal general y la grasa abdominal, señalaron en un comunicado de prensa de la revista Catherine Davis, del Colegio Médico de Georgia, y colegas.

Las reducciones en los factores de riesgo de la diabetes relacionadas con el ejercicio ocurrieron en niños de ambos sexos y de distintas razas.

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El ejercicio mejora tu salud, pero ¿cómo?

Son hechos probados y estudios que lo demuestran, pero la realidad aún nos gustará más, sobre todo la de saber que no tenemos que pasar horas y horas en el gimnasio para lograr los beneficios que necesita nuestro corazón.

larazon.es

¿Cuántas veces hemos oído que hacer ejercicio es bueno para nuestra salud? Muchísimas. Y sí, son hechos probados y estudios que lo demuestran, pero la realidad aún nos gustará más, sobre todo la de saber que no tenemos que pasar horas y horas en el gimnasio para lograr los beneficios que necesita nuestro corazón para mantenerse sano y activo.

Baja la presión sanguínea: un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud demostró que el ejercicio regular (más de 30 minutos de actividad moderada, durante 5 días a la semana) redujo la presión arterial en el 75% de los sujetos que tenían presión arterial alta. Las reducciones fueron de aproximadamente 10mmHg para la presión arterial sistólica y diastólica. Según el Colegio Americano de Medicina Deportiva, los efectos positivos en la presión arterial pueden observarse tan solo de una a tres horas después de una sola sesión de ejercicios 30- 45 minutos.

Mejora los niveles de colesterol: un estudio de 2001 que contó con la participación de pacientes con colesterol alto demostró un cambio en el HDL (colesterol bueno) y los niveles de colesterol LDL (colesterol malo) después de un programa de ejercicio de 12 semanas. En promedio, los sujetos experimentaron un aumento de 4,6% en HDL, una disminución de 5,0% en el colesterol LDL, y una disminución de 3,7% en los triglicéridos. Además, otros estudios muestran mejoras generalizadas en los niveles de colesterol que están relacionados con la cantidad de actividad y no con la intensidad del ejercicio. Cuantos más minutos de ejercicio por semana, más mejoran los niveles de colesterol, aunque acompañado de un cambio de peso mínimo.

Prevenir la diabetes tipo II: la combinación de la actividad física y la pérdida de peso tiene un efecto poderoso en la prevención de la aparición de la diabetes tipo II en personas de alto riesgo. En un estudio reciente realizado por el Programa de Prevención de la Diabetes, los participantes que hacían ejercicio y perdieron el exceso de peso obtuvieron una reducción del 58% en la aparición de la diabetes tipo II durante 2,8 años, en comparación con el grupo control.

La mayoría de estos beneficios para la salud se pueden lograr a través de la actividad física de intensidad moderada. Los expertos recomiendan por lo menos 30 minutos, 5 días a la semana.

Así que una vez demostrado el beneficio real de hacer ejercicio, debes saber que hay maneras fáciles de practicar deporte sin necesidad de ir al gimnasio, simplemente en nuestra rutina diaria:

– Aparcar el coche más lejos del destino para caminar más.

– Usar las escaleras en vez del ascensor o las escaleras mecánicas.

– Utilizar los descansos en la oficina para caminar, estirar o hacer algunos ejercicios.

– Practicar ejercicio mientras vemos la televisión. Por ejemplo, usar pesas de mano, una bicicleta o realizar abdominales, flexiones y sentadillas.

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¿Necesita caminar más? Póngase un podómetro

Un estudio halló que el uso del dispositivo casi duplicó el tiempo que los adultos mayores pasaron caminando cada semana

Por Alan Mozes

Muchas personas afirman que desean salir a caminar o hacer ejercicio con más frecuencia, pero cumplir con ese deseo es otro asunto. Ahora, un estudio sugiere que sencillamente usar un podómetro puede ayudar a mejorar las tasas de caminata.

El estudio de más de 300 adultos mayores de Nueva Zelanda halló que el tiempo semanal que pasaban caminando casi se duplicó cuando usaron los dispositivos.

“El uso de podómetros, como mecanismo para monitorizar la actividad física, resultó beneficioso en los adultos mayores, ya que mejoraron sus niveles de actividad”, aseguró el autor líder del estudio Gregory Kolt, director de la Facultad de Ciencias y Salud de la Universidad de Sídney Occidental en Penrith, Australia.

“Los podómetros permitieron a los usuarios revisar su progreso durante el día en comparación con las metas de actividad que se habían fijado”, comentó Kolt.

El estudio, que aparece en una edición reciente de la revista Annals of Family Medicine, dio seguimiento a la tasa de caminatas de 330 personas relativamente no activas a partir de los 65 años durante un año.

El inicio del estudio en 2006, se consideró que todos los participantes eran suficientemente saludables para participar en actividad física, que incluía caminar, pero la mayoría admitió que hacía poco ejercicio regularmente.

Los participantes se dividieron al azar en dos grupos: un grupo recibió podómetros para rastrear sus movimientos paso a paso, y el otro no.

Se pidió a todos que siguieran la llamada “receta verde” para la actividad física de Nueva Zelanda, una iniciativa financiada por el gobierno que busca que las personas hagan 30 minutos de actividad física moderada cada día.

Los participantes fueron animados tanto por un médico como en sesiones regulares de consejería telefónica a que se hicieran activos, caminando en su tiempo libre.

Durante el transcurso de un año, ambos grupos de adultos mayores mejoraron sus niveles significativamente, hallaron los investigadores. Sin embargo, los que recibieron podómetros aumentaron su tiempo de caminata semanal promedio casi el doble que los que no, unos 50 minutos por semana entre los que usaron podómetros, frente a 28 minutos para los que no.

Aunque ningún grupo experimentó cambios en el peso, según se midió mediante el índice de masa corporal (IMC), ambos grupos sí experimentaron mejoras significativas en la presión arterial, anotaron los investigadores.

¿Cómo mejoraron los podómetros las tasas de caminata? Según Kolt, usar el dispositivo en última instancia “permite a los usuarios ver qué tanta actividad física acumulan durante sus rutinas generales diarias”, aumentando las probabilidades de que cumplan con el programa.

El bajo precio de los podómetros también hace que sean un componente ideal de los esfuerzos de salud pública que buscan mejorar los hábitos de ejercicio, señaló Kolt, quien también está afiliado con el Centro de Investigación en Actividad Física y Nutrición de la Universidad de Tecnología de Auckland, en Nueva Zelanda.

Un experto de EE. UU. se mostró de acuerdo. David Bassett Jr. es codirector del Centro de Investigación en Obesidad y profesor de ciencias de la salud y del ejercicio del departamento de estudios en kinesiología, recreación y deportes de la Universidad de Tennessee, en Knoxville. Dijo que la investigación de Nueva Zelanda es “coherente” con estudios anteriores.

“En general, los investigadores han hallado que las recetas de ejercicio basadas en podómetros provocan unos cambios más grandes en la caminata que las recetas equivalentes de ejercicio basadas en el tiempo”, afirmó. “El estudio muestra que los podómetros pueden usarse con un contacto mínimo y de forma rentable dentro de los sistemas de atención de salud para fomentar unos estilos de vida saludables”.

 

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Pasos saludables: Enfermedades y actividad física

En la actualidad encontramos una serie de patologías ligadas a diferentes características y procedimientos frente a sus tratamientos, como la obesidad, el tabaquismo, diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares, de columna entre otras, donde el ejercicio se convierte en un pilar importante y necesario para la recuperación de cada una de estas enfermedades.

La práctica de ejercicio físico es altamente recomendable, pues no sólo se produce una reducción de las presiones arteriales, sino que también tiene un efecto beneficioso sobre otros factores de riesgo cardiovascular. Sea cual sea su edad hacer regularmente ejercicio físico moderado es un hábito saludable que le reportará beneficios a lo largo de toda la vida.

Para cada enfermedad se debe tener en cuenta que la actividad física es totalmente diferente, sus cargas de trabajo, intensidad y volúmenes deben de ser personalizados según su patología. Por ejemplo, una persona con problemas cardiovasculares debe de ser muy precavida en sus rutinas con respecto a la intensidad en el trabajo y asimismo realizar pruebas de esfuerzo para tener una idea clara de la actividad que va a ejecutar.

Lo mismo pasa con una persona que tiene problemas de columna vertebral que debe saber qué tipo de movimientos realiza y cuáles son prudentes para no alterar más la deformación.

Igual pasa con las de rodilla, lo cual debe de ser altamente direccionalizado cada ejercicio para no acelerar más el desgaste que pueda tener esta articulación.

Estos riesgos implican la necesidad de ir al médico antes de iniciar una actividad física para que usted lleve a cabo un programa razonable, gradual y adecuado para su edad y condición física.

La prescripción de ejercicio es un todo o nada, pues existe un término medio más realista que supone un claro beneficio para la salud sin provocar el desánimo ante programas rígidos y exigentes, donde hoy encontramos un alto índice de sedentarismo y poca conciencia de practicar algún deporte.

No hay que retomar el hábito del ejercicio simplemente al momento de una prescripción médica o enfermedad, pues esto puede ocasionar que no se tenga un alivio por medio de programas de acondicionamiento y sean mayores sus molestias o angustias frente a distintos casos.

Es de destacar en este tipo de procesos que no siempre la actividad física o el ejercicio lo va a beneficiar, donde una serie de características ligadas a cada enfermedad determinan el tipo que se va a desarrollar en cada una de ellas, para eso hay que tener un acompañamiento tanto de un especialista como el experto en programas de la actividad física.

 

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Tener una buena aptitud física en la mediana edad reduce los costos médicos posteriores, según un estudio

Los resultados sugieren que los esfuerzos preventivos que se enfocan en las opciones de estilo de vida están bien dirigidos

Subsidiar unos estilos de vida relacionados con el ejercicio y con la aptitud física en la mediana edad podría reducir significativamente el creciente costo de la atención de salud a una edad más avanzada, sugiere un estudio reciente de más de 20,000 personas.

El estudio, presentado el jueves en una reunión de la American Heart Association en Atlanta, halló que los hombres y mujeres de mediana edad con una buena aptitud física tenían gastos médicos significativamente más bajos más adelante en la vida en comparación con las personas que no habían logrado permanecer en forma.

Los participantes del estudio que presentaban la mejor aptitud física tenían unos costos médicos 38 por ciento más bajos años después, medidos mediante las reclamaciones de Medicare y otros seguros de 1999 a 2009.

“Deseábamos determinar si unos niveles más altos de aptitud física en la mediana edad se asociaban con unos costos más bajos más adelante en la vida”, señaló el autor del estudio, el Dr. Justin Bachmann. “Hallamos que la aptitud física confiere dividendos a una edad más avanzada cuando otros factores de riesgo como fumar, la hipertensión y la obesidad se controlan”.

Las implicaciones de los hallazgos dan “credibilidad a los esfuerzos como la campaña ‘Let’s Move’ de Michelle Obama”, aseguró. La Primera Dama inició un proyecto que busca reducir la obesidad infantil a través del ejercicio y una nutrición adecuada.

Los niveles de aptitud física se determinaron mediante una prueba de esfuerzo en cinta que medía los equivalentes metabólicos (MET, por su sigla en inglés), apuntó Bachmann. Mientras más altos son los MET, mayor aptitud física tiene la persona. Las personas que hacen ejercicio con regularidad rinden mejor en la prueba porque tienen una mayor capacidad aeróbica, lo que se traduce en una mejor salud cardiorrespiratoria y unos costos más bajos más adelante en la vida, aseguró.

El estudio fue una colaboración entre el Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern y el Instituto Cooper, ambos en Dallas.

Los investigadores evaluaron a los participantes por antecedentes de ataque cardiaco, accidente cerebrovascular y cáncer. De las 20,489 personas con una designación de “sanas”, 16,186 eran hombres y 4,303 eran mujeres, con una edad promedio de 51 años. Cuando se compararon los costos de Medicare y los pagos a otros seguros, la edad promedio era de unos 72 años, apuntó Bachmann. Los participantes del estudio provenían del Estudio Longitudinal del Centro Cooper, un almacén de datos relacionados con la salud de casi 100,000 pacientes, recolectados durante las últimas cuatro décadas.

Muchos de los participantes del estudio eran ejecutivos de empresas que acudían al centro para exámenes físicos y que representan “una cohorte inusualmente saludable”, lo que redujo el efecto de factores de confusión, señaló Bachmann.

El análisis controló riesgos de salud como fumar, la diabetes, la hipertensión, los niveles de colesterol y el índice de masa corporal (IMC). El IMC, usado para medir el impacto de la obesidad, se basa en una combinación del peso y la estatura en los adultos.

Incluso ante la presencia de factores de riesgo, una mejor aptitud física en la mediana edad predijo unos costos médicos más bajos más adelante.

El grupo con la peor aptitud física al inicio del estudio tenían unos factores de riesgo generalmente más elevados. Por ejemplo, 31 por ciento de los hombres en peor forma física fumaban, frente a 9 por ciento de los que tenían la mejor forma física. Alrededor de 5 por ciento de los hombres con peor forma física sufrían de diabetes, frente a 2 por ciento de los hombres en la mejor forma física. Entre las mujeres del estudio se observó un patrón similar.

Las reclamaciones anuales promedio por costos médicos para los hombres con la peor forma física fueron por 5,134 dólares, alrededor de 36 por ciento más elevadas que el promedio de 3,277 dólares por año entre los hombres con la mejor aptitud física. Las reclamaciones médicas promedio de 4,565 dólares para las mujeres en peor forma física fueron alrededor de 40 por ciento más altas que el promedio de 2,755 dólares para las que tenían la mejor aptitud física.

Otra experta aseguró que el estudio era “bastante convincente” y que conectó los resultados de una prueba de esfuerzo con el ejercicio regular, promoviéndolo como un camino hacia una buena aptitud física.

“El ejercicio es la mejor medicina que tenemos”, aseguró la Dra. Suzanne Steinbaum, cardióloga preventiva del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York. Steinbaum anotó que el ejercicio tiene un impacto sobre la presión arterial, la diabetes y hasta el estado de ánimo, y añadió que “el efecto positivo del ejercicio sobre el organismo es potente y potenciador”.

El ejercicio afecta “tantas afecciones crónicas que llevan a importantes costos en atención de salud”, señaló Steinbaum, quien también es directora de mujeres y enfermedad cardiaca del hospital. “Debemos dar respaldo financiero a las personas para que vayan al gimnasio”.

Las personas que están en mejor forma física deben “obtener algún beneficio” de las aseguradoras, enfatizó Steinbaum. La sociedad debe “darles la capacidad para que entren en forma” y entonces “recompensar a las personas cuando demuestren” una buena aptitud física, añadió.

Debido a que el nuevo estudio se presentó en una reunión médica, sus datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

 

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Nutrición: la avena, el cereal más completo para corredores

En su columna semanal, la Licenciada Nelsa Valenzuela (*), maratonista y ultramaratonista, pondera los principios que este alimento produce en la vida de los runners

Su composición nutricional, rica en hidratos de carbono complejos, fibra soluble, proteínas y grasas saludables, vitamina, minerales y oligoelementos, son cualidades energéticas y nutritivas que la convierten a la avena en un cereal ideal para corredores. Puede incluirse en variedad de comidas, combinada con otros alimentos, aportando un gran valor nutricional.

Un cereal, muchos beneficios:

– A diferencia de los demás cereales la avena tiene ácidos grasos insaturados, principalmente ácido linolénico. Son grasas saludables necesarias para regular el metabolismo.

– Rica en carbohidratos complejos de bajo índice glucémico, proporciona energía y es de lenta absorción por lo que resulta ideal como fuente de energía para corredores y permite mantener la glucemia estable.

– Aporte proteico con 6 de los 8 aminoácidos esenciales, muy por encima del  trigo, cebada y centeno.

– Rica en vitaminas del complejo B, que colaboran en la metabolización de los hidratos de carbono, básico para obtener energía durante el esfuerzo.

– Aporte de minerales: potasio que interviene en el equilibrio electrolítico, también magnesio, calcio o fosforo necesarios para el buen funcionamiento neuromuscular.

– Buen aporte de fibra insoluble que mejora el transito intestinal y fibra soluble que mejora los niveles de lípidos en sangre.

¿Cómo consumirla?

Su sabor es bastante neutro por lo que puede ser incorporada tanto en recetas dulces como saladas, y se puede comer cruda como cocida, sola o mejor en combinación con agua, verduras, frutas, yogur, etc.

Puede encontrarse en hojuelas, la forma más común, tambien en forma de copos de cereal inflado que a veces van acompañados de miel, frutos secos (granola o muesli). También puede usarse como harina de avena o salvado de avena  y mezclarse con carne picada para elaborar albóndigas, hamburguesas, rellenos y otras preparaciones sustituyendo a la harina de trigo o mezclándola.

Recetas tibias con avena para desayuno/merienda:

Clásica:

– 1 taza de leche.

– 4 cdas soperas de hojuelas de avena.

– Canela.

– 1 cucharada de miel.

Mezclar todos los ingredientes y cocinar a fuego medio durante 10 min, revolviendo con cuchara de madera. Espolvorear con canela y consumir tibia.

Se le puede agregar: frutas desecadas: pasas/dátiles/higo/manzana o pera, frutas secas: nueces, almendras, semillas.

Licuado de avena:

Hervir 100 g de hojuelas en un litro de agua. Cuando hierva bajar el fuego y mantener 5 min mas a fuego lento. Dejar reposar 10 minutos. Colocar en batidora. Añadir canela, azúcar/miel o edulcorante.

Pancakes fáciles de avena:

– 5 claras de huevo.

– ½ taza de avena.

– 1 banana o 1 manzana.

– Mezclar todo en la licuadora. Cocinar en sartén antihaderente.

 

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Calidad de Vida: DEPORTE Y SALUD INTEGRAL EN LOS NIÑOS

Los deportes ayudan a los niños a desarrollar destrezas físicas, a hacer ejercicios, a socializar, a divertirse. Al formar parte de un equipo, aprenden a compartir, a jugar limpio y a mejorar su autoestima. Es importante recordar que las actitudes y el comportamiento que se les enseña a los niños en los deportes a su vez ellos lo mantendrán y continuarán durante su vida de adultos. En la actualidad, con la gran proyección que han alcanzado los deportistas venezolanos, sobre todo en el beisbol de grandes ligas, donde los más destacados ganan cifras multimillonarias, muchos padres sueñan ver a sus hijos convertidos en estrellas deportivas. Pero es un error empujarlos o presionarlos para que asciendan en la escala social. Primero que nada hay que pensar en su bienestar físico y espiritual, y si revela un talento especial, se le debe canalizar adecuadamente.

Tal es la recomendación del Dr. Flavio Abbatematteo, Traumatólogo, especialista en Medicina Deportiva y médico del equipo Magallanes, quien participó en el programa Calidad de Vida, el cual forma parte del proyecto de información y orientación en temas de salud de Funcamama, para tratar sobre Deporte y salud en los niños.

Abbatematteo recordó que “los padres deben tener un papel activo ayudando al niño a desarrollar la honradez en el deporte. Para ayudar a sus hijos a lograr el máximo rendimiento, se necesita que tomen parte activa; esto incluye: proveerle apoyo emocional y realimentación positiva, asistir a algunos juegos y comentar con ellos después; tener expectativas realistas sobre su hijo, aprender el deporte y apoyar el que su hijo esté practicando, estimular a su hijo para que hable con usted sobre sus experiencias con el entrenador y con otros miembros del equipo, ayudar a su hijo a manejar las decepciones y a que aprenda a perder,  comportarse como espectador entusiasta pero respetuoso”.

El especialista señaló que la salud traumatológica de los niños que hacen deporte depende, antes que nada, de no obligarlos a realizar esfuerzos más allá de sus posibilidades y que la práctica deportiva siempre debe ser grata. “Yo todavía me divierto jugando”, dicen muchos profesionales. De allí que los padres deben mantener contacto estrecho con el entrenador para estar informado de las condiciones y desempeño del niño y siempre es recomendable una evaluación por parte de un especialista en medicina deportiva.

“Los niños primero deben aprender a jugar, luego se van desarrollando y revelando su capacidad y talento. Por eso los equipos profesionales los firman a los 14 o 15 años. La selección final es muy rigurosa, de cada cien llegan tres. Cabe destacar que el deporte amateur también es importante, sólo que se trata de otro nivel, de otra categoría, donde el niño tiene grandes oportunidades de desarrollo y sin la presión de lo comercial”, puntualiza Abbatematteo.

Por otra parte, indicó que el reposo es tan importante como el entrenamiento. “No se debe someter al niño a un exceso de horas haciendo deporte. Un pitcher descansa 3 o 4 días después de jugar. Tampoco se debe meter al niño en más de dos disciplinas deportivas, a menos que sean complementarias”.

Con respecto al tema del Biotipo o Somatotipo –la estructura corporal que cada deportista requiere según el deporte que practique-, el Dr. Abbatematteo explicó que el patrón del biotipo apunta más al deporte que se debe masificar. “Este uno de los temas más complejos y preocupantes de cualquier entrenador, porque se trata de la capacidad de detectar talentos deportivos. Aunque cada deporte requiere una predisposición de diversas cualidades físicas y distinta formación corporal, también hay excepciones. Un tipo bien atlético no necesariamente será un tremendo deportista. Por ejemplo, alguien de pequeña estatura en básquet puede ser un gran piloto y en futbol tenemos el caso de dos pequeños gigantes: Maradona y Messi”.

Para concluir, al preguntarle sobre los niños que son adictos a los videojuegos, el especialista respondió que “el ser humano nació para jugar, pero en juegos que impliquen acción física. El videojuego puede ser una actividad recreativa opcional,  pero no es bueno que se enganchen en ella porque promueve el sedentarismo y no permite una formación integral como sí lo hace una actividad deportiva”.

 

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