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Ejercicio – Deporte

 

¿Se queman más calorías subiendo escaleras?

Pues sí, es un ejercicio exigente desde el punto de vista físico. Y un consejo: no te saltes peldaños.

muyinteresante.es.-Pablo Colado

Si estás pensando en ponerte a hacer ejercicio sin demasiadas complicaciones, la ciencia te recomienda, en primer lugar, que te olvides del ascensor. De hecho, antes de que existieran las pruebas de esfuerzo, controlar la función cardiorrespiratoria después de haber subido escaleras era un test fiable para averiguar si alguien estaba en forma. Hace seis años, una investigación canadiense realizada con personas de más de sesenta años demostró que esa actividad es dos veces más agotadora que andar rápido, y consume un 50 % más de calorías que levantar pesas o caminar por una rampa inclinada, como informa Elena Sanz en el último número Extra de Preguntas y Respuestas de Muy Interesante.

Por su parte, científicos de la Universidad de Roehampton, en el Reino Unido, comprobaron que subir cinco pisos a pie cinco veces a la semana supone quemar una media de 302 kilocalorías si no nos saltamos peldaños, y 260 cuando lo hacemos de dos en dos. Los investigadores atribuyen la diferencia no solo a que invertimos más tiempo en el primer caso, sino también a que los pasos breves suponen una contracción más rápida de los músculos y, en consecuencia, un mayor gasto de energía.

Los beneficios no terminan ahí. En un artículo de la revista especializada Preventive Medicine se podía leer que dedicar 13,5 minutos al día durante siete semanas consecutivas a este ejercicio produce mejoras fisiológicas importantes, como una ralentización del ritmo cardiaco y un aumento de los niveles del llamado colesterol bueno.

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La importancia del ejercicio para sobrevivir a un infarto

Las personas en forma, demuestra un nuevo estudio, tienen muchas más papeletas de salir adelante tras el ataque.

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El nuevo estudio, realizado en el hospital Henry Ford de Detroit, pone el foco sobre una ventaja muy concreta de la vida activa: las probabilidades de supervivencia tras sufrir un primer infarto de miocardio. Se trata de un aspecto que no se había considerado antes, ya que sí son legión las investigaciones que vinculan el ejercicio y la disminución del riesgo de morir a largo plazo, ya sea por accidente cardiovascular u otras causas.

La investigación, publicada en la revista Mayo Clinic Proceedings, es parte del Henry Ford Exercise Testing Project y ha analizado en detalle los casos de 2.061 pacientes que tuvieron un ataque. Antes, todos habían sido sometidos a un test de esfuerzo, por lo que los investigadores sabían hasta qué punto hacían ejercicio. El resultado fue que los individuos más en forma tenían un 40% más de posibilidades de no fallecer durante el primer año tras sufrir el infarto. Aunque no sorprende, es la primera vez que se cuantifica estadísticamente esta tasa de supervivencia vinculada a la buena forma física. Ahora intentarán saber si los afectados en baja forma experimentan también más daño en su corazón.

Así pues, se confirma que la vida sedentaria es un factor de riesgo para los infartados tan relevante como el tabaquismo, la hipertensión o la diabetes, afirman los expertos del hospital Henry Ford. Porque mientras que el 50% de nuestra forma física se debe a los genes, la otra mitad está en nuestras manos. Una nueva razón para ponerse en movimiento.

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¿Cómo responde el cerebro a los pequeños traumatismos craneales?

Un estudio en ratones demuestra de qué forma daña el cerebro la sucesión de ligeros golpes en la cabeza.

muyinteresante.es

Tu delicado cerebro, protegido por la jaula del cráneo, es más resistente de lo que parece, pero tiene sus límites. Tras un golpe no demasiado fuerte en la cabeza, se recupera con rapidez, pero si no le das tiempo entre trauma y trauma, acaba sufriendo daños permanentes. Así lo sugiere un nuevo estudio realizado con ratones, pero que ayudará a comprender cómo afectan a nuestra masa gris continuados impactos como los que sufren los jugadores de fútbol y otros deportes de contacto.

Mark Burns y sus colegas del Centro Médico de la Universidad de Georgetown (Washington, D. C.) sometieron a varios ratones a un solo golpe leve en la cabeza, que los aturdía pero no causaba daños. El tipo de impacto se diseñó para simular una pequeña conmoción o traumatismo cerebral en una persona.

Un día después del golpe, el 13 % de las dendritas (terminales de las neuronas que las conectan entre sí) de los roedores habían desaparecido en regiones concretas del cerebro; tres días después de la lesión, estas conexiones reaparecían, incluso en mayor número que antes, lo que ayudaba al cerebro a recuperarse.

Cuando los científicos sometieron a otros ejemplares a 30 pequeños golpes a lo largo de seis semanas, esas conexiones no reaparecían tras desvanecerse. Pero si se dejaba transcurrir una semana entre impacto e impacto, el cerebro de los animales daba muestras de recuperación.

Un año después del experimento, seguía inflamada la sustancia blanca (la parte más interna) de los cerebros de los roedores golpeados sucesivamente. Estos tejidos transmiten las señales entre regiones cerebrales. Los ejemplares más castigados mostraban signos de ansiedad y problemas de equilibrio.

Los autores de la investigación afirman que su trabajo contribuirá a mejorar el conocimiento de lo que pasa en los cerebros de las personas sometidas a continuos y pequeños traumatismos cerebrales –jugadores de fútbol americano, futbolistas que golpean a menudo el balón con la cabeza y otros deportistas–; y añaden que alertará del riesgo de problemas neurodegenerativos y de comportamiento que pueden surgir por esta causa.

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La falta de ejercicio provoca más muertes que la obesidad

No hacer ejercicio duplica las muertes que provoca la obesidad. Es la indiscutible conclusión del último estudio llevado a cabo por la Unidad de Epidemiología de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y que recoge la revista científica American Journal of Clinical Nutrition.

Para su investigación, los expertos contaron con la participación de 334.161 hombres y mujeres europeos con objeto de medir la relación entre la inactividad física y la muerte prematura y su posible vinculación con la obesidad y el sobrepeso. Para ello, analizaron los datos de todos los participantes midiendo, durante un promedio de 12 años, su altura, peso y circunferencia de la cintura, así como sus niveles de actividad física.

Una vez comparados los resultados y clasificando al 22,7% de los participantes como inactivos (nula actividad física), los científicos descubrieron que la falta de ejercicio (vida sedentaria) había provocado el doble de muertes que la obesidad y que la relación del índice de masa corporal (IMC) con la muerte prematura era completamente independiente.

Lo positivo que podemos extraer del estudio es que basta un ejercicio moderadamente activo para cambiar las tornas: caminar unos 20 minutos al día puede ser suficiente para reducir el riesgo de muerte temprana hasta en un 30%. El impacto de este cambio de rutina fue más apreciable entre las personas con un peso normal, pero también se produjo en aquellos voluntarios con un IMC mayor.

“Hay un mensaje sencillo: basta con una pequeña cantidad de actividad física cada día para que las personas físicamente inactivas obtengan importantes beneficios para su salud. Aunque se encontró que solo 20 minutos de caminata marcarían una diferencia, realmente deberíamos estar intentado hacer más porque la actividad física tiene muchos beneficios para la salud y debe ser una parte importante de nuestra vida cotidiana”, aclara Ulf Ekelund, líder del estudio.

 

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Los deportes de la universidad podrían aumentar el riesgo de depresión de los jugadores, según un estudio

En comparación con los deportistas universitarios que ya están graduados, los que todavía siguen en la universidad tienen el doble de probabilidades, posiblemente por el estrés, afirman los investigadores

Los deportistas universitarios actuales tienen el doble de probabilidades de padecer de depresión que los ya graduados, según los investigadores.

Los hallazgos sugieren que es necesario realizar más investigaciones para saber más sobre la depresión de los deportistas universitarios, afirmaron los investigadores de la Universidad de Georgetown.

Para realizar el estudio, examinaron los formularios que rellenaron 117 deportistas universitarios actuales y 163 que lo fueron en el pasado y ya se graduaron, que jugaron en los deportes patrocinados por la primera división de la NCAA. Los deportistas actuales jugaron a 10 deportes distintos y los graduados habían jugado a 15.

Cerca del 17 por ciento de los deportistas actuales obtuvieron una puntuación en los formularios consistente con la depresión, en comparación con el 8 por ciento de los ya graduados, según el estudio publicado en línea recientemente en la revista Sports Health.

“Esperábamos ver un aumento significativo de la depresión en los deportistas ya graduados, pero, al comparar, parece que el estrés de las competiciones entre las universidades puede ser mayor de lo que nosotros y los demás habíamos pensado”, comentó en un comunicado de prensa de la universidad el investigador principal, el Dr. Daniel Merenstein, profesor asociado de medicina familiar y de ciencias humanas en el Centro Médico de la Universidad de Georgetown.

Estos estresores incluyen cosas como entrenar demasiado, las lesiones, la presión de tener que rendir, la falta de tiempo libre o el intentar combinar el deporte con las tareas académicas.

“La Universidad en general es un temporada potencialmente estresante para muchos estudiantes. El estrés adicional de practicar deportes de alto nivel parece que añade más estrés todavía”, comentó Merenstein.

Aconsejó a los padres, amigos y entrenadores que prestaran atención a los cambios de conducta, de peso y en el sueño de los deportistas universitarios, y de todos los estudiantes.

 

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Aconsejan dieta adecuada y ejercicio para ‘quemar’ calorías

Aumentar el consumo de agua, así como la actividad física diaria, y comer cinco porciones de frutas y verduras al día, son algunos de los factores que contribuirían a la pérdida de peso, de acuerdo con John Duperly.

En el marco del encuentro de la Asociación Internacional de Empresas de Bebidas, el especialista en Medicina del Deporte explicó que las dos determinantes de la obesidad están relacionadas a la cantidad de alimento que se consume y el gasto calórico que se tiene.

En el encuentro que trata temas relacionados con el consumo de bebidas azucaradas y las preocupaciones de salud que existen relacionadas con la obesidad y las enfermedades asociadas a ella, Duperly resaltó que la problemática preocupa a los especialistas de la salud y a los gobiernos debido a las implicaciones económicas que genera.

En entrevista con Notimex, refirió que es erróneo aseverar que las enfermedades que se asocian al exceso de peso son culpa fundamental de las bebidas azucaradas; “es una afirmación incorrecta desde el punto vista científico”, dijo.

Precisó que entre las causas del sobrepeso y la obesidad destaca la reducción del gasto calórico en la vida cotidiana, fomentada por una dieta rica en carbohidratos, en la que más de 90 por ciento de ellos proviene de otros alimentos y no del azúcar.

El especialista colombiano aclaró que las calorías que no se queman diariamente se almacenan en forma de grasa, por lo que elevar la cantidad de actividad física es ideal para un estilo de vida saludable.

“Consumir bebidas azucaradas es equivalente a una porción de cualquier tipo de fuente calórica; es decir, 150 calorías provenientes de un refresco son iguales a su equivalente en 35 gramos de carbohidratos”, expuso.

Ante ello, señaló que la población requiere entender cuántas calorías necesita el ser humano y las que se consumen, pues la mayoría de ellas dentro de la dieta latina “proviene de alimentos que no proporcionan la información nutrimental, ni cuentan con una regulación clara por el mercado, como las tortillas y el pan”.

Por otra parte, aseguró que los edulcorantes son productos seguros y han sido estudiados por agencias internacionales, y además cuentan con el aval de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Subrayó que estas sustancias naturales o artificiales que sirven para endulzar un alimento o producto dan un sabor 200 o 300 por ciento más alto que el azúcar común, y el límite de consumo para sobres de edulcorantes es hasta de 100 diarios durante varios días para poder hablar sobre toxicidad.

En lo referente a la diabetes, John Duperly manifestó que algunas personas la interpretan como no poder consumir azúcar, pero el énfasis es reducir la cantidad de grasa en su cuerpo y aumentar la masa muscular, así como los niveles de actividad física.

Obtener una mejoría “no sólo se logra dejando de consumir azúcar, sino cambiando el metabolismo celular para lograr acercarse a las metas de peso, colesterol, presión arterial”, indicó.

En suma, dijo, para vivir sin restricciones alimenticias y sin angustia por el conteo de calorías, se requiere mayor actividad física, en donde 30 minutos al día no son suficientes para eliminar lo que se come.

 

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Otro estudio defiende la «cervecita» tras hacer deporte

larazon.es

La Universitat de Valencia ha acogido una jornada sobre los beneficios del consumo moderado de cerveza en la actividad física ya que, según han indicado, «un 95 por ciento de la cerveza es agua y aporta aminoácidos, vitaminas, minerales y antioxidantes que reemplazan las pérdidas ocasionadas por el ejercicio». La sesión ha finalizado con una carrera de cuatro kilómetros en la que han participado cerca de un centenar de alumnos de la universidad, informa Europa Press.

La jornada se ha celebrado en Valencia en la facultad de Ciencias del Deporte y de la Actividad Física de la UV, de la mano del catedrático de Fisiología Médica de la Universidad de Granada y autor del estudio ‘Idoneidad de la cerveza en la recuperación del metabolismo de los deportistas’, Manuel Castillo.

Al evento también han acudido la deportista de elite valenciana, Andrea Salvador, y el catedrático del Departamento de Fisiología de la facultad de Medicina y Odontología, José Viña, según ha informado la institución académica en un comunicado.

Desde diferentes perspectivas, los conferenciantes han explicado la relación de la cerveza con el ámbito científico y deportivo, «siempre en el marco de una vida activa y saludable». Según ha explicado Castillo, la composición de la cerveza «puede ser adecuada para reponer las pérdidas hidro-minerales que se producen con el sudor y para facilitar la recuperación tras el ejercicio físico, particularmente cuando se realiza en ambiente caluroso».

Además, el catedrático ha recalcado que la cerveza «no es la culpable de la obesidad», ya que «una caña tradicional, de unos 200 mililítros, contiene alrededor de 90 kilocalorías, y en su variedad sin alcohol el aporte calórico de reduce a 35 kilocalorías».

Por su parte, la atleta valenciana ha compartido su experiencia personal sobre «la importancia de mantener unos hábitos de vida normalizados y saludables», ante lo que ha comentado que «el entrenamiento invisible es un aspecto fundamental para el rendimiento de los deportistas».

«Saber compaginar las horas de esfuerzo con actividades que nos hagan desconectar, como tomar unas cervezas con los amigos, es fundamental para mantener el nivel y no olvidarnos de nuestra vida fuera de las pistas», ha manifestado.

En esta línea, los participantes han coincidido en la importancia de la rehidratación después de realizar deporte, sobre lo que Castillo ha destacado la composición «favorable» de la cerveza en relación a la hidratación deportiva, y ha señalado que «un 95 por ciento es agua, y aporta substratos metabólicos que reemplazan las pérdidas ocasionadas por el ejercicio, como aminoácidos, diversos minerales, vitaminas del grupo B y antioxidantes».

En su opinión, la cerveza consumida siempre de forma moderada, de dos a tres cañas diarias para los hombres y entre una y dos para las mujeres», los efectos beneficiosos «se observan cuando se consume dentro de una alimentación saludable y equilibrada como es la dieta mediterránea».

Asimismo, ha añadido que «una adecuada rehidratación que reinstaure completamente los depósitos energéticos perdidos puede mejorar el rendimiento físico-deportivo y optimizar la velocidad de recuperación post-esfuerzo». Para conseguirlo, según él, «lo ideal es administrar una bebida que se absorba adecuadamente, como la cerveza, y consiga restablecer, en el menor tiempo posible, el equilibrio homeostático».

Para poner en práctica lo expuesto en la mesa redonda, cerca de un centenar de alumnos de la UV han participado en las pistas de atletismo de la facultad en la carrera ‘Beer Runners’ un movimiento basado en salir a correr en grupo al aire libre para terminar el recorrido disfrutando de una cerveza y una tapa.

Esta iniciativa surgió en Filadelfia (EEUU) en 2007, cuando un grupo de corredores de la ciudad descubrió la investigación del profesor Castillo sobre cerveza y deporte, y decidieron reunirse cada semana para correr en grupo y tomar una cerveza después.

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Dieta sana y ejercicio, el tándem perfecto para una buena salud

elmundo.es.-SILVIA OVIAÑO

Combatir la obesidad y el sedentarismo igual que se combate la adicción al tabaco. Ese es el objetivo para los profesionales de la salud que se dieron cita en la Asociación de la Prensa de Madrid, en el encuentro ‘Hábitos saludables. Su impacto en calidad de vida, salud y bienestar’, organizado por El Mundo, Marca y Yo Dona. Nos enfrentamos a una de las grandes pandemias de nuestro siglo. Isabel García-Zarza, redactora de Yo Dona y moderadora del evento, se preguntó como es posible que ‘en una época con tanta información sobre cómo cuidarnos, la sociedad tenga una tasa de sobrepeso tan preocupante’.

Son muchas las instituciones y empresas que se han puesto en marcha. María Ángeles del Re Asesora de la Estrategia NAOS (Nutrición, actividad física y obesidad) de la Agencia Española de la Seguridad Alimentaria y Nutrición, recordó que ‘la obesidad es una enfermedad grave muy difícil de tratar’, que provoca diabetes, hipertensión y enfermedades coronarias. Por eso, su programa premia, entre otras cosas, a las industrias que reducen el azúcar en sus alimentos y vigila la publicidad infantil de bebidas azucaradas para niños. Susana Granados, Subdirectora de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, explicó que su consejería pone el foco en el ámbito educativo, universidades incluidas, con desayunos saludables para los más pequeños y charlas y talleres para edades avanzadas. Andalucía, por su parte, considera la salud como un problema que atañe a toda la sociedad y su radio de acción, según explicó Carmen Lama Herrera, Subdirectora de Promoción de la Salud, también llega a los centros de trabajo.

Un niño obeso tiene todas las probabilidades de convertirse en un adulto obeso. Por eso es necesario protegerles y educarles en las edades más tempranas. Es importante predicar con el ejemplo, apuntó José Manuel Moreno Villareses, Pediatra y Nutricionista del Hospital 12 de Octubre, o sea, frente a los hijos, hacer más y decir menos.Tan importante como una alimentación equilibrada, es la práctica del ejercicio. Victoria Ley Vega de Seoane, apuntó que la inactividad es la cuarta razón de mortalidad en el mundo. Y lanzó un triste dato; el 75% de los niños no llega a los 60 minutos de ejercicio diario necesarios para un buen desarrollo. Por eso, el Ministerio de Sanidad busca fórmulas para que la población se mueva más, como el Programa DAME 10, con el que promueve que los descansos entre clases se conviertan en diez minutos de ejercicio, explicó Elena Andradas, Subdirectora General de Promoción de la Salud y Epidemiología

Las empresas privadas también aportan su granito de arena, ya sea mediante la mejora de sus productos, como Gullón, que ha reducido el azúcar, la grasa y la sal de sus productos, contó Eva Lamalfa, Directora de Comunicación de la marca, o apoyando hábitos de vida saludables, como es el caso del grupo de supermercados IFA, y por eso, explicó su Director General, Juan Manuel Morales, se han aliado con la Fundación Gasol. Y algunas compañías trabajan en los dos sentidos; mejoran sus productos y fomentan hábitos de vida saludables, como explicaron Anabel Aragón, responsable de Nutrición y Salud de Nesté y Juan Martínez, Director General de Zumosol. Sanitas ha puesto en marcha un programa de mejora se salud entre sus empleados, que ha disminuido el absentismo y aumentado la productividad, según Laura Escalante Leno, responsable de Sostenibilidad.

Comer sano y moverse, no hay más secretos. Se ha avanzado mucho en la industria, pero también la población es más consciente de la importancia de la salud. Ignacio Gallardo, subdirector de Marca. asegura que todos los años aumenta la participación en las carreras populares que organiza su periódico. Y asegura, no será una moda pasajera.

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Caminar de seis a nueve millas por semana podría ayudar a salvar la memoria

Un estudio encuentra que parece que la materia gris del cerebro no se reduce con esa cantidad de ejercicio

Caminar unas seis millas (9.6 KM) por semana parece proteger contra el encogimiento cerebral en la edad avanzada, lo que a su vez ayuda a controlar el inicio de problemas de memoria y declive cognitivo, revela una investigación reciente.

“Siempre hemos buscado un medicamento o cura mágica para ayudar a tratar los trastornos del cerebro”, señaló Kirk I. Erickson, profesor asistente de psicología de la Universidad de Pittsburgh, y autor líder del estudio. “Pero en realidad tal vez lo que buscamos sea, por lo menos en parte, aún más sencillo. Simplemente caminar con regularidad, manteniendo así un poco de actividad física moderada, puede reducir las posibilidades de desarrollar enfermedad de Alzheimer y [puede] proteger el tejido cerebral”.

Un informe sobre la investigación, que fue patrocinada por el Instituto Nacional del Envejecimiento de EE. UU., aparece en la edición en línea del 13 de octubre de la revista Neurology.

Erickson y colegas comenzaron a dar seguimiento a la actividad física y los patrones cognitivos (o sea, del pensamiento) de casi trescientos adultos en 1989. Al principio, todos los participantes tenían una buena salud cognitiva, con una edad promedio de 78 años. Alrededor de dos tercios eran mujeres. Los investigadores calcularon cuántas manzanas cada persona caminaba en una semana.

Nueve años más tarde, se sometieron a un escáner por IRM de alta resolución para medir el tamaño del cerebro. Se consideró que todos presentaban una “cognición normal”.

Pero cuatro años después, las pruebas mostraron que poco más de un tercio de los participantes había desarrollado deterioro cognitivo leve o demencia.

Al correlacionar la salud cognitiva, los escáneres del cerebro y los patrones de caminar, el equipo de investigación encontró que hacer más actividad física parecía correlacionarse con un riesgo marginalmente más bajo de desarrollar deterioro cognitivo.

Pero de forma más específica, concluyeron que mientras más caminaba alguien, más materia gris tendrá la persona una década o más en el futuro en regiones del cerebro, como el hipocampo, el giro inferior frontal y el área motora complementaria, que son esenciales para la cognición.

Y entre los participantes con mayor actividad física que retuvieron más materia gris tras una década, las probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo se redujeron a la mitad, encontró el estudio.

Sin embargo, los investigadores enfatizaron que la relación entre caminar y el volumen de la materia gris parece darse sólo entre personas que caminan con regularidad distancias relativamente grandes que equivalen a seis a nueve millas (de 9.6 a 14.5 KM) por semana.

Sin embargo, caminar más de seis a nueve millas no tuvo un beneficio cognitivo, encontró el estudio.

“Esto se debe a que el tamaño de las regiones del cerebro tiene un límite”, comentó Erickson, y añadió que lo contrario no sucede. “Sin ejercicio, puede haber deterioro y declive significativos con la edad”.

Sin embargo, añadió que “con frecuencia tendemos a pensar que el deterioro y el declive cerebral son un componente inevitable o característico del envejecimiento, y claramente no es así. Ahora hay muchas pruebas, y este estudio es parte de ellas, que muestran que podemos retener nuestro tejido cerebral y nuestras memorias en la adultez muy avanzada al mantener un estilo de vida activo y participativo”.

El Dr. Steven V. Pacia, jefe de neurología del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, describió los hallazgos del estudio como “interesantes… sin duda alguna un mensaje positivo para el público”.

“Mi primera reacción ante estudios como este es que sólo en EE. UU. tenemos que probar a las personas que caminar es bueno”, dijo en tono divertido.

“Pero es lógico que ser activo mientras se envejece tendrá un efecto beneficioso para el cerebro, y que ser inactivo tendrá un impacto negativo”, enfatizó Pacia. “Porque el cerebro vive en el ambiente del cuerpo”.

Pero podría haber una limitante. “Se trata de un estudio observacional”, anotó Pacia. “Y aunque podemos dar por sentado que la relación entre el cerebro y la actividad previene la atrofia del tejido, igual que con el músculo y el hueso, este estudio en realidad no lo prueba. Aún no sabemos suficiente sobre la idea de que lo que no se usa se pierde en relación con el cerebro y el ejercicio. Así que hay que hacer más investigación para averiguarlo”.

 

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El ejercicio de resistencia podría ofrecer diferentes beneficios cardiacos

Un estudio halla que el entrenamiento con pesas aumenta el flujo sanguíneo a las extremidades más que el ejercicio aeróbico

El ejercicio de resistencia como el entrenamiento con pesas afecta los vasos sanguíneos de forma diferente que el ejercicio aeróbico y ofrece otros beneficios cardiovasculares, halla un estudio reciente.

Investigadores de la Universidad Estatal de los Apalaches en Boone, Carolina del Norte, compararon las respuestas de los vasos sanguíneos (vasculares) a dos tipos de ejercicios de intensidad moderada. tres series de 10 repeticiones de ocho ejercicios de resistencia y 30 minutos de bicicleta aeróbica.

No hubo diferencias significativas en las respuestas vasculares a los dos tipos de ejercicio. El ejercicio de resistencia provocó un mayor incremento en el flujo sanguíneo a las extremidades, mientras que el ejercicio aeróbico redujo la rigidez arterial, pero sin aumentar el flujo sanguíneo.

El ejercicio de resistencia también condujo a una disminución más duradera en la presión arterial después del ejercicio, en comparación con el ejercicio aeróbico.

“El ejercicio de resistencia puede ofrecer mayores beneficios al aumentar el flujo sanguíneo a los músculos activos, y podría llevarse a cabo junto con un programa de entrenamiento aeróbico”, escribieron en un comunicado de prensa el líder del estudio Scott R. Collier, de la Universidad Estatal de los Apalaches, y colegas.

Señalaron que sus hallazgos respaldan los estudios previos que muestran que el ejercicio de resistencia tiene efectos únicos en la presión arterial y el flujo sanguíneo de las extremidades.

“El presente estudio indica que una serie intensa de ejercicio de resistencia ofrece muchos beneficios cardiovasculares favorables y, por lo tanto, se debería considerar como parte de un programa de ejercicios de entrenamiento diario”, concluyeron los investigadores.

El estudio aparece en la edición de noviembre de la Journal of Strength and Conditioning Research.

 

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