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Diabetes

 

El consumo de edulcorantes artificiales aumenta el riesgo de intolerancia a la glucosa

A pesar de que los edulcorantes artificiales representan un recurso útil para la pérdida de peso o para prevenir la diabetes, y que los nutricionistas suelen recomendar, un nuevo estudio llevado a cabo por científicos del Instituto Weizmann de Ciencias (Israel) ha revelado que esta sustancia, empleada para reducir el consumo de azúcar, podría contribuir al desarrollo de la intolerancia a la glucosa (una forma de prediabetes) y la enfermedad metabólica.

El trabajo, que ha sido publicado en la revista Nature, evidencia que, a pesar de que esta sustancia o los alimentos que contienen estas sustancias (helados, yogures, refrescos…) no lleven azúcar, sí que tienen un efecto directo sobre la capacidad del cuerpo para utilizar la glucosa debido a que alteran la microbiota intestinal, es decir, la población de bacterias que se encuentra en el intestino.

Para su experimento, los investigadores realizaron una prueba con ratones divididos en tres grupos: ratones a los que administraron agua mezclada con los tres edulcorantes artificiales más consumidos, esto es, sacarina, aspartamo y sucralosa y con las cantidades sugeridas por la Agencia estadounidense de Alimentos y Medicamentos (FDA); ratones a los que administraron agua con azúcar; y un tercer grupo de control al que sólo dieron de beber agua. Los resultados revelaron que los ratones que habían tomado edulcorantes artificiales desarrollaron una mayor intolerancia a la glucosa en comparación con los roedores que bebieron agua o incluso agua con azúcar.

Tras analizar los microbios del intestino, los científicos descubrieron cambios en las bacterias intestinales, por lo que dedujeron que el carácter nocivo del edulcorante artificial para el metabolismo de los ratones. A pesar de que los edulcorantes artificiales no son absorbidos en el tracto gastrointestinal, sí que se encuentran con billones de bacterias de su microbiota.

“Los resultados resaltan la importancia de la medicina personalizada y la nutrición para nuestra salud. El análisis integrado de nuestro genoma, microbioma y hábitos alimenticios podría transformar nuestra capacidad de entender cómo los alimentos y suplementos nutricionales afectan a la salud y al riesgo de enfermedad de una persona”, afirma Eran Segal, coautor del estudio a la agencia Sinc.

A pesar de estos resultados, los expertos se muestran prudentes respecto a si el microbioma humano funciona de la misma manera que en los ratones pero piden mayor investigación sobre el tema: “La relación con nuestras bacterias intestinales es un factor clave en la determinación de cómo los alimentos que comemos nos afectan. En especial la relación entre el uso de edulcorantes artificiales –a través de las bacterias intestinales– y la tendencia a desarrollar los mismos trastornos que estaban diseñados a evitar, lo que exige una reevaluación del consumo masivo y sin supervisión que existe en la actualidad”.

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Al Azucar, hay que ponerla en su lugar

Los diabéticos tipo 2, se ven afectados por una enfermedad metabólica crónica en la cual la glucosa en sangre no es captada correctamente por las células

Los pacientes con diabetes tipo 2 se ven afectados por un trastorno metabólico en el cual sus células no responden correctamente a la insulina, una hormona que sintetiza los nutrientes requeridos durante cualquier actividad física

Los diabéticos tipo 2, se ven afectados por una enfermedad metabólica crónica en la cual la glucosa en sangre no es captada correctamente por las células para sintetizar nutrientes que se requieren durante los procesos que demanden gastos calóricos; esto se debe a que las células del paciente no responden a la insulina, la hormona que agiliza gran parte de nuestro metabolismo, ya que se encarga de la síntesis de proteínas, triglicéridos y ácidos grasos.

De no ser tratado, este trastorno metabólico podría generar otros daños, y es que según la Organización Mundial de la Salud, las complicaciones pueden ser cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, deficiencias renales y neuropatías, producto del déficit de insulina.

Sin embargo, la ciencia ha sido traducida en diversas terapias farmacológicas que promueven la sensibilidad de las células con respecto a la insulina producida, como lo es vildagliptina, un medicamento cuya trayectoria data de más de 30 años.

El científico norteamericano, creador de la molécula vildagliptina, Edwin Villhauer, comentó que durante estas décadas dicho medicamento se ha empleado de forma exitosa en combinación con antidiabéticos orales pensados en reducir los niveles de glucosa en sangre. “El mecanismo de acción de vildagliptina es reducir una hemoglobina A1C, cuyos altos niveles son proporcionales a la concentración de glucosa en sangre”.

Vildagliptina disminuye los niveles de glucosa en sangre característicos de la diabetes tipo 2, estimulando la producción de insulina que hay en las células beta, ubicadas en los islotes pancreáticos; esto a su vez disminuirá la secreción del glucagón de las células alfa, traduciéndose finalmente en un mecanismo de acción farmacológico que mantiene la calidad de vida del paciente, ya que disminuye notoriamente la cantidad de azúcar en la sangre en diabéticos tipo 2 de cualquier edad.

Villhauer, también investigador de la Unidad de Desarrollo Químico de la farmacéutica global Novartis, agregó que la insulina es otra de las terapias para diabetes con las que se pueden combinar la vildagliptina. “El beneficio de esta posible combinación, con respecto a otros antidiabéticos orales, es que se presentará menos hipoglicemia; término que significa niveles excesivamente bajos de azúcar en sangre”.

El científico, mencionó que existen diversos estudios que soportan la efectividad de vildagliptina para el tratamiento de diabetes tipo 2, como Marfella, Bo Ahren y Fonseca.

Finalmente acotó que actualmente se están realizando estudios acerca de vildagliptina que apuntan a optimizar el tratamiento de esta enfermedad, que si bien suele diagnosticarse en adultos, se ha detectado cada vez más en jóvenes, producto de la obesidad y sedentarismo.

 

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La exposición a pesticidas se asocia con mayor riesgo de diabetes

Los contaminantes aumentarían en un 61% la probabilidad de sufrir esta patología, que se considera fruto de una interacción entre factores genéticos y ambientales

abc.es

Un meta-análisis de 21 estudios presentado en la reunión anual de este año de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes muestra que la exposición a los pesticidas se relaciona con un 61% más de riesgo de desarrollar diabetes, con diferentes tipos de pesticidas mostrando distintos niveles de riesgo. El estudio fue realizado por Giorgos Ntritsos, de la Universidad de Ioannina, en Grecia, y Ioanna Tzoulaki y Evangelos Evangelou, del Imperial College de Londres, en Reino Unido, y sus colegas.

El desarrollo de la diabetes se considera que es fruto de una interacción entre factores genéticos y ambientales y nuevas evidencias sugieren que los contaminantes ambientales –incluyendo los pesticidas– pueden desempeñar un papel importante en la patogénesis de esta patología. En este estudio, los autores realizaron una revisión sistemática y un meta-análisis de estudios observacionales que evaluaron la relación entre la exposición a los pesticidas y la diabetes.

Los investigadores examinaron la vinculación entre la exposición a cualquier plaguicida y todos los tipos de diabetes y realizaron análisis separados de investigaciones que estudiaron sólo a participantes con diabetes tipo 2(DT2). Se identificaron un total de 21 estudios que evaluaron la asociación entre los pesticidas y la diabetes, que abarcaron a 66.714 individuos (5.066 casos/ 61.648 controles). La mayoría de las obras no informaban del tipo específico de diabetes examinado.

En casi todos los estudios de análisis, se determinó la exposición a plaguicidas mediante biomarcadores en la sangre o la orina, uno de los métodos más precisos. Los investigadores encontraron que la exposición a cualquier tipo de pesticida se asoció con un mayor riesgo de cualquier tipo de diabetes en un 61%.

En los 12 estudios que analizaron únicamente la diabetes tipo 2, el aumento del riesgo fue del 64% para las personas expuestas a pesticidas. En el caso de los plaguicidas individualmente, se identificó un incremento del riesgo en asociación con la exposición al clordano, oxiclordano, trans-nonacloro, DDT, DDE dieldrín, heptacloro y HCB.

«Esta revisión sistemática apoya la hipótesis de que la exposición a varios tipos de pesticidas aumenta el riesgo de diabetes. Los análisis de subgrupos no revelaron diferencias en las estimaciones de riesgo en función del tipo de estudios o la medición de la exposición. El análisis por separado de cada uno de los plaguicidas sugiere que algunos pesticidas son más propensos a contribuir al desarrollo de la diabetes que otros», concluyen los autores.

No obstante, añaden que los resultados deben interpretarse con cautela debido a la naturaleza observacional de los datos que no prueba la causalidad de las asociaciones observadas. Ahora, estos expertos están realizando análisis adicionales de los datos y haciendo un mayor meta-análisis de la exposición a plaguicidas en relación con otros resultados, incluidos resultados neurológicos y varios tipos de cáncer.

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Los problemas de sueño podrían aumentar el riesgo de obesidad y diabetes, según un estudio

Investigadores hallaron que alterar la cantidad y el momento del descanso aumentaba los niveles de glucemia y ralentizaba el metabolismo

La privación del sueño, en combinación con unos ritmos afectados del “reloj biológico”, podría resultar en algunos cambios en el metabolismo de una persona que pueden vaticinar tanto la obesidad como la diabetes, informan investigadores.

Participantes en un pequeño estudio a quienes solo se permitió dormir unas seis horas por noche y que se sometieron a ciclos cambiantes de sueño y vigilia tenían niveles más elevados de glucemia y unas “tasas metabólicas” más bajas en reposo. Tasa metabólica es un término que describe la velocidad con la que el organismo quema calorías para obtener energía.

Los niveles elevados de glucemia pueden llevar a la diabetes. Si la dieta y el ejercicio no cambian, las tasas metabólicas bajas pueden llevar a la obesidad, lo que a su vez eleva el riesgo de diabetes.

Investigaciones anteriores han mostrado que las personas que trabajan en horarios nocturnos o que duermen demasiado poco de manera continua tienen niveles elevados de grasas en sangre y son más propensas a ser obesas y a sufrir de diabetes tipo 2 y síndrome metabólico (un conjunto de afecciones que se asocian con un mayor riesgo de enfermedad cardiaca), señaló el Dr. Orfeu Buxton, autor principal del nuevo estudio y neurocientífico asociado del Hospital Brigham and Women’s de Boston.

El grupo de investigación de Buxton había mostrado anteriormente, en laboratorio, que las personas que duermen solo cinco horas por noche durante una semana tienen un mayor riesgo de diabetes.

En este último estudio, que aparece en la edición del 11 de abril de la revista Science Translational Medicine, participaron 21 adultos sanos que se encerraron en un laboratorio durante casi seis semanas. Los investigadores controlaron sus ciclos de sueño, dieta y actividades.

Tras un periodo inicial de sueño normal (unas 10 horas por noche), los participantes tuvieron tres semanas de sueño restringido (menos de seis horas por periodo de 24 horas) junto con una alteración de su reloj biológico (o “ritmo circadiano”) provocada por ciclos de días de 28 horas.

El horario fue similar al de los trabajadores con turnos rotativos.

La última parte del estudio consistió en nueve días de sueño normal para “recuperarse”.

Durante el periodo de privación del sueño y de alteración del ritmo circadiano, la tasa metabólica en reposo de los participantes se redujo, mientras que sus niveles de glucemia tras las comidas aumentaron, a veces incluso a niveles considerados como prediabéticos. Esto se debió a que el páncreas no producía suficiente insulina, señaló Buxton, quien también es profesor asistente de la división de medicina del sueño de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.

Entre esos participantes, el descenso en la tasa metabólica fue suficiente para equivaler a unos 4.5 kilos (10 libras) añadidos en el transcurso de un año, señalaron los investigadores.

Tras el periodo final de nueve días de descanso y recuperación, las anomalías metabólicas volvieron a la normalidad.

Aunque tanto la restricción del sueño como la alteración crónica del ritmo circadiano afectan el metabolismo de la glucosa y aumentan el riesgo de diabetes, lo hacen por medios distintos, explicó Buxton.

La restricción del sueño por sí sola no resulta en ningún cambio en la tasa metabólica en reposo ni en los niveles de glucemia, aunque sí lleva a una mayor resistencia insulínica, o sea que la glucosa no se elimina con eficacia del torrente sanguíneo.

Pero estar conscientes de los riesgos inherentes en el trabajo en turnos (y en los viajes internacionales) significa que las personas pueden ajustarse para compensar.

“Quizás sea buena idea adaptar los ritmos circadianos al horario que se tiene, no solo el momento del sueño y de los periodos de luz y oscuridad, sino también el momento de las comidas, de forma que no se coma cuando el intestino está desactivado y no está listo para procesar la comida”, aconsejó Buxton.

La Dra. Loren Wissner Greene es profesora clínica asociada de medicina del Centro Médico Langone de la NYU en la ciudad de Nueva York. En un comentario sobre el estudio, planteó que “esto muestra que en cierta forma, se puede controlar el destino al trastornar el sueño. Las personas podrían realizar modificaciones beneficiosas o nocivas que podrían afectar a su propio metabolismo”.

Sin embargo, Greene advirtió que el estudio fue pequeño y que la conexión entre los cambios metabólicos y la diabetes en este contexto dista mucho de ser concluyente. Además, ninguno de los participantes hizo ejercicio durante el estudio, algo que podría haber alterado los hallazgos.

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El riesgo de ACV aumenta con la duración de la diabetes tipo 2, según un estudio

Tras diez años con la enfermedad del azúcar en sangre, las probabilidades de ACV se triplicaron, afirman investigadores

Las personas que han tenido diabetes tipo 2 por más de diez años tienen tres veces más probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) que las personas que no tienen diabetes, sugiere una investigación reciente.

“Mientras más tiempo tiene una persona diabetes, más probable es que sufra un ACV. El riesgo aumentó bastante dramáticamente, hasta un riesgo triple para las personas que han sufrido de diabetes durante más de diez años”, aseguró el autor principal del estudio, el Dr. Mitchell Elkind, profesor asociado de neurología y presidente asociado de investigación y entrenamiento clínicos del Centro Médico de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York.

Elkind dijo que los hallazgos apuntan a una necesidad incluso mayor de que las personas “hagan todo lo que puedan por prevenir la diabetes tipo 2. Hacer ejercicio regular, comer una dieta sana, consultar al médico regularmente y evitar fumar”.

Los resultados del estudio aparecen en la edición de abril de la revista Stroke.

Este estudio solo observó el tipo de ACV más común, llamado accidente cerebrovascular isquémico, que ocurre cuando uno o más vasos sanguíneos del cerebro son bloqueados por un coágulo de sangre, según la Asociación Nacional de Accidentes Cerebrovasculares (National Stroke Association). Cuando esto sucede, el área del cerebro que no recibe sangre y oxígeno sufre daños.

Casi 3,300 personas de la ciudad de Nueva York participaron en el estudio. La edad promedio de los participantes fue 69 años, y casi dos tercios eran mujeres. El 21 por ciento eran blancos, 24 por ciento negros y 52 por ciento hispanos. El 44 por ciento de los voluntarios contaban con Medicaid o carecían de seguro.

Cuando el estudio comenzó, el 22 por ciento de los participantes sufrían de diabetes. La duración promedio de la diabetes entre los que sufrían de la enfermedad al inicio del estudio era de 17 años.

El diez por ciento de los que no tenían diabetes al inicio del estudio desarrollaron la enfermedad en los nueve años de seguimiento. La duración promedio de la diabetes en ese grupo fue de 4.5 años.

En el periodo del estudio, hubo 244 ACV isquémicos.

El riesgo de ACV isquémico aumentó en tres por ciento por cada año que una persona sufría de diabetes tipo 2, hallaron los investigadores.

Una persona que ha tenido diabetes por menos de cinco años presenta un riesgo de ACV isquémico 70 por ciento más alto, mientras que alguien que ha sufrido de diabetes durante cinco a diez años presenta un riesgo 80 por ciento más elevado, en comparación con alguien que no sufre de diabetes. Tener diabetes por más de diez años se relacionó con un aumento de más del triple en el riesgo de ACV isquémico, según el estudio.

Los autores del estudio sugirieron varios motivos de que las personas con diabetes tipo 2 tengan la posibilidad de un mayor riesgo de ACV. Uno es que los diabéticos podrían tener una mayor acumulación de placa en las arterias, sobre todo en la arteria carótida que lleva sangre al cerebro. Otro motivo es que la hipertensión, un factor de riesgo conocido del ACV, es más común en los diabéticos.

Sin embargo, aunque el estudio descubrió una asociación entre la diabetes tipo 2 y el ACV, no probó una relación causal.

Elkind apuntó que el estudio no pudo distinguir si un mejor control de la glucemia reduciría el riesgo de ACV. El estudio tampoco observó si la gestión de la presión arterial y el colesterol hacía una diferencia en el riesgo de ACV, aunque Elkind dijo que sospecha que sí la haría.

“Controlar el colesterol y la hipertensión es muy importante”, enfatizó.

En un comentario sobre el estudio, la Dra. Vivian Fonseca, presidenta de medicina y ciencia de la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association), dijo que “si sufre de diabetes, tiene un mayor riesgo de ACV, y el riesgo aumenta junto con la duración de la enfermedad”.

Fonseca apuntó que este estudio enfatiza la importancia de un buen control de la presión arterial y el colesterol en los diabéticos. Y aunque se necesita más evidencia sobre un buen control de la glucemia y el riesgo de ACV, mantener la glucemia a raya puede ayudar a mejorar la salud de otras formas.

Elkind añadió que “la dieta y el ejercicio son formas realmente potentes de ayudar a prevenir el accidente cerebrovascular”.

 

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[23-8-15]

La vitamina D podría reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2

Las personas con buenas reservas de vitamina D presentan un menor riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2, mientras que los individuos con menores concentraciones tienen mayor riesgo. Así lo ha demostrado un equipo de científicos del Helmholtz Zentrum München (Alemania), en un estudio realizado junto al German Diabetes Center y la University of Ulm, que se publica este mes en ‘Diabetes Care’.

Las personas con buenas reservas de vitamina D presentan un menor riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2, mientras que los individuos con menores concentraciones tienen mayor riesgo. Así lo ha demostrado un equipo de científicos del Helmholtz Zentrum München (Alemania), en un estudio realizado junto al German Diabetes Center y la University of Ulm, que se publica este mes en ‘Diabetes Care’.

Este efecto podría atribuirse, entre otros, al efecto antiinflamatorio de la vitamina D, según este estudio, basado en test a participantes del estudio Kora.

Según explica la investigadora Barbara Thorand, del Institute for Epidemiology II del Helmholtz Zentrum München, “la falta de vitamina D está relativamente extendida, debido al estilo de vida moderno y a la latitud geográfica de Alemania”. “En los meses de invierno, sobre todo, la gente no suele recibir un suministro adecuado de vitamina D por la falta de luz solar”.

“Si los próximos estudios confirman estos resultados, una intervención dirigida a mejorar los niveles de vitamina D en la población general podría, al mismo tiempo, reducir el riesgo de desarrollar diabetes”, asevera.

El cuerpo humano puede producir vitamina D por si mismo con la suficiente exposición a la luz del sol. La radiación UVB en la luz solar natural desintegra el precursor de la vitamina D –el 7-dehydrocolesterol– en la piel y forma provitamina D3. Después la vitamina D se sintetiza en el hígado y los riñones. Además, los niveles pueden mejorar consumiendo determinados alimentos, como huevos, lácteos o pescados azules, o bien tomando suplementos de vitamina D.

 

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El ejercicio físico puede parar el desarrollo de la DMG a diabetes tipo 2

La DMG o diabetes mellitus gestacional es una forma de diabetes provocada por el embarazo con consecuencia de hiperglucemia, lo que lleva a que el bebé tenga un incremento de peso desproporcionado y una mayor probabilidad de que el bebé desarrolle obesidad o diabetes tipo 2 en su vida adulta, así como la madre. Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista JAMA Internal Medicine ha concluido que el aumento de la actividad física puede reducir el riesgo de que la diabetes gestacional progrese a diabetes mellitus tipo 2 o diabetes del adulto.

Para evitar que la DMG progrese a su fase 2 es necesario conocer los factores de riesgo para tratar de evitarlos. Para empezar, los expertos aconsejan que una dieta saludable es la mejor forma de reducir el peligro. Pero, ¿y el ejercicio regular?

Utilizando los datos del Nurses’ Health Study II un equipo de investigadores americanos revisaron los casos de 4.554 mujeres con antecedentes de DMG con un seguimiento desde 1991 a 2007. El examen de los datos en cuanto a su actividad física reveló que 635 mujeres con nulo ejercicio o actividad sedentaria (como ver la TV) desarrollaron diabetes mellitus tipo 2 (DMT2).

Además investigaron el efecto del ejercicio físico habitual de intensidad moderada (100 minutos a la semana) en las mujeres que habían sido objeto del estudio. Así, realizar una caminata de unos 100 minutos a la semana o 50 minutos de actividad física intensa semanal fue asociado a una disminución del 9% de riesgo de desarrollar DMT2. Este porcentaje aumentaba cuanto más tiempo se le dedicaba al ejercicio. Así, descubrieron que 150 minutos por semana de ejercicio físico moderado provocaban una reducción del riesgo de un 47%. Por el contrario, las mujeres que habían continuado con su estilo de vida sedentario habían aumentado el riesgo de padecer diabetes tipo 2.

Los autores del estudio concluyen que “nuestros resultados indican que el aumento de la actividad física puede ayudar a reducir el riesgo de progresión de DMG a DM2. Estos hallazgos sugieren un mensaje de esperanza a las mujeres con antecedentes de DMG a pesar de que se encuentran en riesgo excepcionalmente alto para la diabetes tipo 2, la promoción de un estilo de vida activo puede reducir el riesgo”.

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[23-8-15]

Recomiendan la vacuna contra la hepatitis B para los adultos diabéticos

Expertos advierten que compartir monitores de glucemia y dispositivos para pincharse en los dedos plantea un riesgo de infección

La vacuna contra la hepatitis B se recomienda para todos los adultos no vacunados que tienen diabetes tipo 1 y tipo 2 entre los 19 y los 59 años de edad, según nuevas directrices del Comité Asesor de Prácticas de Inmunización (ACIP) de EE. UU.

La vacunación debe realizarse lo antes posible después del diagnóstico de diabetes en los adultos de este grupo de edad.

Los adultos diabéticos no vacunados mayores de 59 pueden recibir la vacuna de la hepatitis B a discreción del médico, aconseja el ACIP.

Las recomendaciones aparecen en la edición del 23 de diciembre de la revista Morbidity and Mortality Weekly Report, publicada por los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Entre 700,000 y 1.4 millones de personas de EE. UU. están infectadas con el virus de la hepatitis B (VHB), según la información de respaldo del informe.

La infección crónica con el VHB daña al hígado y puede provocar enfermedad grave y muerte. Más del 15 por ciento de los adultos con infección crónica con el VHB desarrollan cirrosis y cáncer del hígado, anotaron los autores del informe.

Las personas con diabetes están en mayor riesgo de infección con el VHB, que puede ocurrir a través de la exposición a cantidades pequeñas, incluso invisibles, de sangre de una persona infectada que haya usado antes un dispositivo médico o de monitorización de la glucosa, apunta el artículo.

El virus de la hepatitis B puede sobrevivir fuera del cuerpo, y se transmite con facilidad. Esto significa que la transmisión del virus puede ocurrir si los dispositivos para pinchar los dedos o los monitores de glucemia para una persona son usados por más de un individuo sin una limpieza o medidas de control de infección adecuadas.

“Se llevan a cabo iniciativas para mejorar la capacitación en control de la infección del personal responsable de proveer o ayudar con la atención de la diabetes, y para mejorar el diseño y el etiquetado de los dispositivos utilizados en la monitorización y el tratamiento de la diabetes”, según un comunicado de prensa de los CDC.

 

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Bailar aumenta la rapidez mental y la autoestima

Mover el cuerpo a un determinado ritmo es parte del ser humano, dicen los especialistas. Todo comenzó con los primeros intentos de comunicación del hombre cuando aún no había lenguaje, pero luego se convirtió en parte de la cultura y, por sobre todo, en una forma de pasarlo bien.

El Centro de Psicología del Baile de la Universidad de Hertfordshire descubrió que el baile no sólo mejora el ánimo, sino que también ayuda a la autoestima, a la búsqueda de pareja e, incluso, a mejorar la vida de quienes tienen Parkinson.

“Bailar es fundamentalmente instintivo”, dice Peter Lovatt. Bailarín profesional y psicólogo, este inglés decidió unir ambas pasiones para estudiar los efectos de la danza en el cerebro. Lo que ha encontrado es de lo más variado.

“En sociedades como la inglesa y otras europeas, en general, la gente baila más cuando está buscando pareja -dice-. Esto es evidente con la gente joven, pero también se ve un alza cuando se está en la edad promedio del primer divorcio. En el Reino Unido, hay muchas discos para «mayores de 30» o clubes de salsa que son muy populares entre hombres y mujeres por igual.”

Pero el estado civil no es lo único que puede revelar las destrezas rítmicas. Un estudio hecho en discotecas descubrió que los hombres son más atractivos al bailar cuando tienen altos niveles de testosterona, mientras que las mujeres lo son cuando están en la etapa fértil de su ciclo.

“Las mujeres fértiles mueven pronunciadamente las caderas y casi no agitan otras partes del cuerpo -explica el psicólogo-. Pusimos detectores de movimiento oculares a los observadores masculinos y su vista se centraba en las caderas, foco que consideraron atractivo. Pero si estaban frente a una mujer que meneaba todo su cuerpo por igual, la vista de ellos se dispersaba provocando la pérdida del interés en ellas.”

Lovatt también quiso saber qué pasa con la autoestima y el desempeño del bailarín. Luego de encuestar a casi 14.000 personas, concluyó que las mujeres se sienten más seguras al bailar que los hombres, pero que ambos tienen altibajos de confianza.

Ellas bailan sin temor desde la preadolescencia hasta los 16 -momento en el que aparece el temor al ridículo-, y al entrar en la veintena recobran la confianza, descubrió Lovatt. En cambio, los hombres entran en confianza lentamente y en forma sostenida hasta que pasan los 30, momento en que la pista de baile los vuelve a intimidar. Sólo a mediados de los 50 ellas vuelven a confiar en su baile, mientras que ellos lo logran pasados los 60.

Pero el baile no sólo cambia las percepciones internas y externas, también tiene consecuencias en las acciones. “Moverse al ritmo de la música tiene efectos tanto psicológicos como fisiológicos. Entre estos últimos están la producción de hormonas y cambios en el ritmo cardíaco, presión sanguínea y el tono muscular.”

Incluso, agrega Lovatt, agiliza la mente. Tras seguir una rutina de pasos dada -como la coreografía de “Macarena”-, aumenta significativamente la velocidad con que el bailarín resuelve multiplicaciones simples. Pero si esa misma persona pasa 15 minutos bailando con pasos improvisados, su capacidad mental mejorará para resolver problemas con más de una respuesta correcta.

La conclusión, dice, es que bailar sirve para el cuerpo y para la mente. ¿Tiene miedo al ridículo? No lo tenga, se trata de “dejar los complejos, relajarse y ser libre”.

EL TANGO Y EL PARKINSON

Estudios recientes han comprobado que personas con Parkinson que han tomado clases de tango recuperan visiblemente la estabilidad al caminar y mejoran su movilidad. En el Centro de Psicología del Baile quieren evaluar si bailar puede retardar el inicio de esa y otras enfermedades degenerativas..

 

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Las personas con diabetes corren más riesgo de cáncer: estudio

Las personas con diabetes corren más riesgo de desarrollar ciertos cánceres que aquellas sin la enfermedad del azúcar en sangre, incluidos el de colon y el de páncreas en los hombres y el de pecho en las mujeres, reveló un estudio efectuado en Estados Unidos.

A partir de un sondeo telefónico a casi 400.000 adultos, el estudio -cuyos resultados fueron publicados en la revista Diabetes Care- halló que 16 de cada 100 hombres diabéticos y 17 de cada 100 mujeres diabéticas dijeron que tenían cáncer.

Eso, comparado con siete de cada 100 hombres y 10 de cada 100 mujeres sin diabetes.

“La asociación significativa entre el cáncer y la diabetes no nos sorprende”, dijo Chaoyang Li, epidemiólogo de Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), autor del estudio.

Li dijo a Reuters Health que otras investigaciones también hallaron una relación entre la diabetes y el cáncer, aunque no hay pruebas de que una condición provoque la otra.

Según los CDC, el 9 por ciento de los adultos estadounidenses padece diabetes.

Luego de tener en cuenta factores como la edad, la raza, el tabaquismo y los hábitos de consumo de alcohol, los investigadores concluyeron que los hombres y las mujeres diabéticos eran un 10 por ciento más propensas a haber tenido un diagnóstico de cáncer de algún tipo.

Comparado con las personas sin diabetes, los pacientes diabéticos varones eran más propensos a informar cáncer de colon, páncreas, recto, vejiga, riñón o próstata. Las mujeres diabéticas presentaban más casos de cáncer mamario, leucemia o un tipo de tumor uterino.

En los hombres, el mayor riesgo fue de cáncer pancreático, con 16 de cada 10.000 casos entre diabéticos y sólo dos de cada 10.000 entre personas no diabéticas.

El riesgo femenino de leucemia también trepó drásticamente. Una de cada 1.000 mujeres sin diabetes dijo haber sido diagnosticada con el cáncer sanguíneo, comparado con tres de cada 1.000 mujeres con la enfermedad del azúcar en sangre.

Li dijo que aun no está claro por qué la diabetes está relacionada con el cáncer. Los niveles elevados de azúcar en sangre o el exceso de insulina en la sangre podrían aumentar el riesgo, pero esto no se ha probado.

publico.es

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